«Señor, mi Dios, te doy gracias, porque hasta ahora, tú has sido mi provisión y no has permitido que nada me falta, porque en los momentos más difíciles de mi vida tú estuviste allí y nunca me has abandonado. Ahora que voy a dormir, hay muchos malos pensamientos e inquietudes que no me permiten tener un buen descanso, te pido que seas tú trayendo paz a mi corazón. Te entrego mis angustias, mis preocupaciones y aflicciones y los vuelco ante la cruz y te pido que me llenes de ti y me permitas experimentar tu paz que sobrepasa todo entendimiento, amén.»