Hay una palabra en la biblia que debemos atesorar, y guardar para esos momentos donde las circunstancias nos quieren hacer dudar, o retroceder.

Esta la encuentras en Efesios 6:13, y es donde el apóstol Pablo habla sobre lo que es la armadura de Dios. “13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”.

Los días malos nos acontecen a todos, no los esperamos, pero llegan. Pueden ser esos días donde te han despedido del trabajo, hay una lucha en tu matrimonio, o debes despedir a alguien que amas. 

Son esos episodios donde es muy difícil encontrar una respuesta al principio, pero pasada la tormenta entenderás porque Dios lo permitió. 

Hoy me gustaría hablarte de cómo deberíamos enfrentar estos días inusuales, donde la ansiedad, la desesperanza, la depresión y la tristeza nos golpean. 

Me identifico con lo que el Apóstol Pablo dice en Efesio, de colocarse la armadura de Dios. Pero, ahora veamos qué es la armadura de Dios; o cómo se interpreta. 

Ceñidos de la verdad: Efesios 6: 14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, 

La verdad es Cristo, y la coraza de justicia es lo que nos protege de todo dardo de las tinieblas que quiera venir a dañar nuestro mundo interior. A veces, los días malos revelan lo que hay en nuestro corazón, y cuando comenzamos a renegar de Dios, entonces abrimos puertas para que el enemigo tome posesión de nuestra mente. 

La coraza de justicia nos enseña a levantarnos en fe, a entender que todo es parte de la voluntad de Dios, y que a pesar de los dolores, nada podrá separarnos del amor del Padre. La coraza nos protege de todo ataque, porque es parte de la armadura de Dios. 

Calzado con el apresto del evangelio: y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Si eres alguien que ha creído en Dios y en su hijo Jesucristo, debes saber que el Señor nos pide extender su palabra; y en la armadura de Dios, nos pide colocarnos el calzado del evangelio de paz, que puede ser transmitiendo su amor para con otros. 

Mateo 4:23 dice que “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”. 

Hay algo que tomo de esto, cuando en medio del dolor, o del proceso que estás pasando, tomas un tiempo para bendecir la vida de otra persona, entonces estás colocándote el calzado del evangelio del reino. 

Es más, cuando en medio del dolor eres compasivo con otros, y ves el dolor que otros padecen, podrás menguar el tuyo propio, y podrás enfrentar los días malos, con un enorme corazón. 

El escudo de la fe: Efesios 6: 16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, conque podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 

La fe es la convicción que tenemos de quien hemos creído. No debemos dudar en ningún momento de que Dios es Dios, y su soberanía se extiende por encima de lo que podamos sentir o entender. 

Fe es obediencia, fe es aceptar la voluntad de Dios, por muy dura que parezca. Ten siempre en cuenta que aunque hay cosas que no entendamos ahora, el Padre en su tiempo nos enseñará el porqué de lo que nos acontece. 

Colócate el escudo de la fe, cree, avanza y acepta lo que Dios trae para tu vida. Ponte el escudo de la fe, y actúa en los planes y propósitos que hay para tu vida. 

No olvides la espada del Espíritu: Efesios 6:17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.

Y el apóstol Pablo también nos orienta a tomar el yelmo de la salvación que nos fue otorgada por Gracia, a través del sacrificio de nuestro amado Jesús en la Cruz, y la espada del espíritu que es la palabra de Dios. 

Si te apegas a Dios en todo momento, verás como en los días malos, lo que te sostendrá es la palabra de Dios. Son esos momentos de oración que has tenido con el Padre, y esas palabras que él ha depositado en tu vida. 

El señor es tu fortaleza 

No se cual es el momento que estás viviendo, o lo que estás padeciendo, pero lo único que puede decirte es que Dios puede renovar tus fuerzas y guiar tus pasos. Él es tu mejor ayuda en tiempo de tribulación. 

En tiempos de aflicción corre al Padre, él tiene siempre un lugar preparado para ti, su amor es inagotable, y su bondad es infinita. 

El salmo 27: 1 dice El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién me he de atemorizar? 

En medio de la oscuridad, la luz del padre resplandece, y a pesar de lo que puedas estar sufriendo, el dolor se atenúa cuando corres a la cruz, y te dejas guiar por su presencia.

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