Salmo 34: 4Porque consulté al SEÑOR, y él me respondió. Él me salvó de todos mis temores. Los que acuden al Señor resplandecen de alegría, jamás se decepcionarán.

 Empezamos a perder la fe cuando comenzamos a perder nuestro altar de adoración a Dios; y cuando hablo de altar me refiero a ese momento donde solo estas tú y la presencia del Señor en tu vida. 

Muchas veces nos preguntamos por qué tenemos un alma tan atribulada, tan angustiada, tan oprimida, pero se nos olvida que hemos perdido nuestros momentos de intimidad con el Señor. 

Muchos hombres de Dios vivieron tiempos difíciles, pero en medio de cada prueba podemos ver como consultaron al Señor para ser librados; el problema de hoy en día es que nuestra fe es tan débil que no buscamos al Señor, sino que más bien nos dejamos dominar por lo que dicen los expertos, o por nuestro propio conocimiento. 

La ausencia de Dios en nuestra vida produce falta de fe, la falta de fe trae sobre nosotros angustia, la angustia nos lleva a la desesperación y la desesperación nos produce niveles de estrés, depresión y temor. 

No buscamos a Dios para que todo nos salga bien, buscamos a Dios para que en medio de cualquier problema podamos tener la fortaleza de seguir y nuestro fundamento permanezca siempre firme. 

¿Cómo está tu mundo interior?

Si alimentas tu mundo interior de lo que consumes el día a día por las redes sociales, si te dejas llevar por lo que ves, pero no aplicas la fe, estas fortaleciendo un mundo interior escueto, que no te ayudará a levantar una oración al Señor. 

Toda persona que desea avanzar en su vida de fe, debe aplicar momentos devocionales con Dios, debe tener espacios para orar, para leer su palabra, para adorar y dar gracias al creador de la vida, de esta manera podrá vivir con un mundo interior fortalecido. 

Cuando consultamos al Señor día tras día, siempre tendremos una respuesta para nuestras vidas, pero cuando dejamos a un lado nuestra intimidad con el Padre, solo caminaremos pensando o actuando por nuestra propia fuerza, o naturaleza, la cual muchas veces esta ajena a la voluntad de Dios. 

Buscar a Dios te libera de todo temor 

Si algo he aprendido en este tiempo es que todo espíritu de temor llega a nuestras vidas por ausencia de la presencia de Dios. 

Nadie que diga que busca al Señor todos los días, medita en su palabra y ora constantemente, es atacado a través del temor. Este solo puede atacar nuestras vidas cuando abrimos puertas, y estas puertas se abren cuando dejamos de darle importancia a nuestra entrega y adoración. 

Todos debemos entender lo importante que es la intimidad con el Dios supremo, porque no solo nuestras oraciones son contestadas, sino que nuestro espíritu de forma sobrenatural, empieza a vivir una vida llena de plenitud. 

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