David y Goliat de seguro muchos hemos escuchado, leído y hasta incluso predicado esta historia que encontramos en 1 Samuel 17:1-11, antes de David vencer a Goliat el ejército de Israel tenia noches y días siendo atemorizado por este paladín, la pregunta es la siguiente, ¿Por qué tenemos apariencia de que vamos a avanzar y no avanzamos? Porque no entendemos por qué y para que estamos en un lugar.

El mismo Goliat se los había preguntado (v8). El mismo Goliat les había dado la identidad. Verso 8 “Y se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla? ¿No soy yo el filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí”.

 Es tiempo de definir a causa de que conocemos a Dios. Si Dios permitió que fuésemos primeros o últimos en conocerle en nuestra familia, ¿es a causa de qué?

Alguna vez has pensado:

¿Por qué lo conoces? ¿Por qué conoces a la gente que conoces? ¿Por qué tienes la posición que tienes? ¿Por qué sabes lo que sabes? Nunca podrás avanzar en una guerra si tienes soldados que no saben porque están en el frente de batalla. 

Nunca podremos avanzar con el mensaje del evangelio si eres del tipo de personas que no saben porque son creyentes. No se trata de decir que ser creyente es estar en guerra, aunque sí lo es, se trata de que entiendas porque estamos en el lugar donde estamos.

Aun Goliat mismo entendió que el que estuviera mejor parado (mayor discernimiento y mayor revelación y uso de lo que tiene) iba a poder sacar mayor provecho de la posición donde estaban. Verso 9 dice: Si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis”

Nadie nunca dijo que iba a ser fácil la guerra, pero la situación si exigía entendimiento de la posición donde estaban. 

Nunca vas a escuchar que el evangelio es fácil, pero si necesitas entendimiento de cuál es tu posición es el campo de batalla de saber cuáles son tus ventajas y desventajas.

Debe haber entendimiento de en qué lugares somos enviados. Nuestra oración no debe ser para ser quitados de los lugares de guerra, al contrario debemos pelear la buena batalla de la fe y orar para que el mal no nos toque. 

Juan capítulo 17 verso 15 dice “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.” 

Por eso no podemos ser movidos o rescatados sino avanzar y vences, para eso fuimos programados para avanzar y conquistar.

Cristo estuvo en una posición que entendió y supo manejar. Fue enviado a avanzar y a vencer, al morir en la cruz muchos piensan que fue derrotado y no fue así, en ese lugar venció las tinieblas y nos liberto.

No estamos hechos para vivir estancados en una trinchera, espiritual, emocional, personal, económica, sino para acabar la tarea que El Señor nos dio, avanza en la tarea. Ante los tiempos desafiantes que estamos viviendo hay una mentalidad de perdida que tenemos que erradicar. 

Desafiantes en muchos sentidos por eso salgamos de las trincheras. Entonces ante lo desafiante de estos tiempos existe gente que por no entender su posición vive atemorizada a los desafíos, a los cambios, a progresar. En el verso 10 dice: “Y añadió el filisteo: Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo”

Para avanzar en la guerra hay que identificar esos ciclos que te llevan a un estancamiento y te impiden avanzar, Israel pasó 40 días siendo oprimidos por las palabras de un gigante. Si quieres formar un hábito en una persona necesitas repetir algo constantemente poco más de un mes para transformarlo en algo rutinario, es decir un hábito.

La biblia relata que David se fue y volvió, así que no pudo haber asumido el miedo generalizado del ejército de Israel porque no estaba con ellos. 

El ejército de Israel por 40 días recibió una cuota de intimidación por la mañana y por la tarde y eso hizo que vivieran acostumbrados a sentir temor  y a no ver las herramientas con que contaban ni lo poderoso de su ejército.

Hay un sistema perverso que nos ha declarado la guerra

Un sistema que no quiere que valoremos cada cosa que Dios ha puesto en nuestras manos, porque se nos ha enseñado que nuestras herramientas no funcionan.

  • No funciona un mensaje
  • No funciona congregarse
  • No funciona orar
  • No funciona esforzarse, Nada termina funcionando.
  • Sencillamente porque estamos acostumbrados a no avanzar en esta guerra 

¿Cuantos días estuvo el gigante gritándoles? 

  • Lo suficiente como para acostumbrarse a esa situación.  
  • Lo suficiente como para que no me parecieran gritos, porque me acostumbre. Lo suficiente como para dejar que sublimemente me acostumbrara a ver el gigante como invencible. 
  • ¿Con cuanta tranquilidad aceptas que el gigante te defina como un perdedor?

Es tiempo de enfrentar esos gigantes que nos tienen paralizados y atemorizados, es tiempo de quitarle la cabeza a Goliat y derrotar todo lo que nos acorrala. Porque Dios no nos hizo cobardes, el Padre nos dio dominio propio, nos hizo más que vencedores en Cristo Jesús y porque la victoria está asegurada.

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