Una de las cosas que más demanda Dios en la vida de las personas es tener un corazón limpio, pero quizás te preguntes ¿Por qué? Pues realmente es más amplio y profundo de lo que ahora creemos. Un corazón limpio puede marcar el antes y después de una persona. 

Dios enfatiza el cuidado del corazón porque sabe que de allí provienen todos los males, incluso, Jesús menciona que no contamina al hombre lo que entra en su cuerpo, sino lo que sale de su corazón. Esto se debe a que sí existe el pecado dentro del corazón, lo llevará a la mente y es cuestión de momentos para que cometamos el error de pecar. 

Si está en el corazón, moverá todo en nuestro ser para que caigamos en perdición, es por eso que debemos guardar nuestro corazón, blindado y protegerlo contra las amenazas y deseos de pecado. 

Marcos 7:21-23 Porque de dentro, del corazones los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen y contaminan al hombre. 

Que representa el corazón 

Realmente el corazón es la fundamental representación de la vida misma, lo que hacemos que puede hacernos crecer o dañarnos por completo, aquello que nos personaliza. Todo lo que esconde el corazón es lo que determina la actitud del hombre del hoy. Son muchos los textos bíblicos que enfatizan la intención del corazón, aquello que guardamos y lo que Dios demanda que podemos hacer para cuidarlo. 

En el corazón se alojan todo tipo de sentimientos e intenciones, buenas o malas, podemos tomar aspectos desde los más sencillos hasta los más inciertos. 

Proverbios 17:22 El corazón alegre constituye buen remedio; más el espíritu triste seca los huesos.

¡Interesante! Quiere decir que dependiendo de aquello que se encuentre en nuestro corazón tendremos un posible reflejo de nuestra vida. Una vida en donde nos alegraremos, viviremos y reiremos o una vida llena de amargura, dolor y todo tipo de males que nos perjudican.

¿Por qué tener un corazón limpio?

En primer lugar, los corazones llenos de sentimientos arraigados al pecado realmente no conocen a Dios. Cuando tomamos la decisión de buscar esa fe verdadera y seguir a Jesús, nos arrepentimos de todo aquello que hemos hecho y le pedimos que nos limpie día a día. 

Es así como vamos creciendo y cambiando desde lo más profundo del corazón, es que realmente el sacrificio de Jesús en la cruz viene para la transformación de nuestros corazones. 

Mateo 5: 8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurado, quiere decir felices 3 veces, imagina encontrar cara a cara a tu creador, y todo radica en tener un corazón limpio. Hoy podemos decir que si se puede que no será un cambio de momento, será algo continuo, pero si persiste lo alcanzaras.

Mateo 12: 35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón, saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro, saca malas cosas. 

Puedes observar dos textos un poco distintos, el uno del otro pero conectados con el corazón. El primero enfatiza en tener un corazón limpio para poder ver a Dios. Esto quiere decir que debemos buscar siempre la pureza, la verdad, la santidad y las buenas decisiones. En el segundo el enfoque se establece en las acciones que realizamos en este mundo, es un buen corazón proyectado a la buena vida en la tierra. 

Dos razones para guardar nuestra corazón y para tener siempre presente cuando buscamos a Dios, un corazón limpio te convertirá en una persona sensata y de bien, un corazón limpio te dará la fe y esperanza en la vida eterna, y un corazón limpio te mantendrá lleno de misericordia, alegría y compasión por las personas que te rodean. 

Estos son algunos consejos para cuidar tu corazón:

  • Buscar a Dios con corazones entregados: lo primero es buscar a Dios, esta es la única manera que realmente existe para guardar un corazón y mantenerlo limpios. Jeremías 29:13 “Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón”. 
  • Amar a Dios con todo el corazón: aquí podemos estar seguros de que los pensamientos perversos y los males del pecado no gobernaran sobre nuestro corazón. Mateo 22: 37 “Ama al señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente-le respondió Jesús”. 
  • La obediencia purifica el corazón: guarda los mandamientos que Dios nos ha encomendado a través de Jesús y alcanzarás un corazón limpio. Proverbios 3:1-2 Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas; más bien, guarda en tu corazón mis mandamientos. Porque prolongarán tu vida muchos años y te traerán prosperidad. 

Observamos en todos los aspectos la importancia de tener un corazón limpio, la importancia de buscar a Dios desde lo más profundo del corazón y que este mismo sea sanado y restaurado por Él. 

Corazones que no agradan a Dios 

Así como luchamos por mostrar la verdad de un corazón limpio, Dios determina algunas acciones y decisiones para aquellos corazones que están lejos de su voluntad. Está claro que muchos de estos corazones ya están perdidos. 

Proverbios  17: 20 El de corazón perverso nunca encuentra el bien, y el de lengua pervertida cae en el mal. 

Un vivo ejemplo de cómo existen corazones fríos y endurecidos que vagan por el mundo sin encontrar el bien, estos corazones están llenos de soberbia e ira, el orgullo no les deja doblegar y clamar por auxilio. Su lengua pervertida representa las intenciones del corazón llevada a cabo con hechos y acciones que perjudican sus vidas. 

Romanos 1:24 Por consiguiente, Dios los entregó a la impureza según las lujurias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos. 

¿Por qué enfatizar en el cuidado del corazón en estos tiempos? Pues está claro que la maldad del mundo ha avanzado sin medida alguna. La perversión de los hombres es cada vez más notoria y todo lo que sucede nace del corazón. Estos son los corazones que no agradan a Dios, aquellos que no controlan la malicia que sale de sí mismo y que cada día abarcan más pensamientos y sentimientos de pecado. 

Pero Dios, para con nosotros, mantiene un estatuto firme en su palabra: Más Yo el Señor, escudriño el corazón, pruebo los pensamientos, para dar a cada uno según sus caminos, según el fruto de sus obras. Jeremías 17:10

Con corazones limpios sabremos agradar a Dios en cada uno de nuestros pasos, mientras la vida continúe, tenemos tiempo para cambiar a través de su palabra.

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