“Cuando estábamos en Horeb, el Señor nuestro Dios nos ordenó: Ustedes han permanecido ya demasiado tiempo en este monte. Pónganse en marcha y diríjanse a la región montañosa de los amorreos y a todas las zonas vecinas: el Arabá, las montañas, las llanuras occidentales, el Néguev y la costa, hasta la tierra de los cananeos, el Líbano y el gran río, el Éufrates. Yo les he entregado esta tierra, ¡adelante tomen posesión de ella!”.  Deuteronomio 1:6-8

Los ciclos.

Un ciclo está compuesto por una cantidad repetida de eventos que ocurren de manera consecutiva. Muchos de estos acontecimientos están más allá de nuestra capacidad de acción como los desastres naturales, las inundaciones, las sequías, las crisis económicas o los sistemas de gobierno que afectan directa o indirectamente todo lo que pensamos hacer.

Nacimos dentro de un sistema de vida que se conduce bajo estas medidas y no saldremos de allí por un golpe de suerte o de la noche a la mañana. Cuando logramos encontrar la voluntad de Dios para nuestras vidas, es allí donde nuestra manera de pensar cambia y acto seguido nuestro estilo de vida. 

Nuestro destino no es vivir dando vueltas en el mismo sitio, por eso el Señor en el versículo 6 dice: “Ustedes han permanecido ya demasiado tiempo en este monte. Pónganse en marcha”. Este es un llamado a la acción, a movernos, a salir de la zona de confort a no vivir dando vueltas sin sentido, Dios tiene grandes cosas para sus hijos.

Se puede correr un alto riesgo de enfriarnos en la fe, volver atrás e incluso retomar aquello a lo que un día renunciamos, cuando no entendemos la dinámica de los ciclos en nuestra vida. 

Síntomas. 

Los síntomas más notorios que se manifiestan en una persona cuando se encuentra apresada dentro de un ciclo de estancamiento son la miseria, la enfermedad, la pobreza y la esterilidad. 

Dios es dimensional, en cambio, las tinieblas levantan fortalezas cíclicas en nuestra mente para impedirnos avanzar. Te invaden los pensamientos del no puedo, no tengo, nací para ser uno más del montón, nací para repetir los patrones equivocados y eso te paraliza.

Cuando luchamos permanentemente contra la pobreza, la esterilidad y la enfermedad, nuestra fe queda comprometida y aparece la frustración y la decepción. La buena noticia es que Dios nos ha otorgado la autoridad para que en nuestra vida solo ocurra lo que nosotros permitamos. 

El libro de Job 22:28 nos enseña “Determinarás así mismo una cosa y te será hecho”

Puesta en marcha. 

Para combatir la maldición de la pérdida, hay que marchar, avanzar y no desmayar. Una persona que da vueltas toda la vida y no se atreve a tomar decisiones que lo lleven a su destino perfecto en Dios es porque su mente ha estado atada al libreto de las tinieblas, por eso, sal de la trampa, de la parálisis, lo que está delante es mucho mejor y los que marchan, verán el mar abrirse a su favor.

El lenguaje de Dios siempre será de fe, de posibilidades, de oportunidades a nuestro favor. 

Josué es un ejemplo de cómo el Señor a pesar de las adversidades, mantiene su plan de conquista que nos llevará a grandes victorias tanto personales como familiares.

Moisés el Libertador había muerto y esto para Josué produjo una gran consternación, tanto así que, durante 30 días, todos los hijos de Israel estuvieron de luto y lloro porque junto con él, había muerto la esperanza de alcanzar la tierra que Dios les había prometido (Deuteronomio 34:8).

Es así como cuando pierdes aquello lo cual era tu sustento, tu bastón de apoyo, tu seguridad y de repente te encuentras solo lleno de ilusión, pero sin haberlo logrado. Miras de lejos aquello por lo que tanto luchaste y no sabes cómo avanzar porque la frustración y el dolor te atraparon.

Es allí donde aparece Dios a ponerte en marcha, a levantarte para que pongas en acción todo aquello en lo que fuiste capacitado.

“Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que les voy a dar a los hijos de Israel” Josué 1:2

¿Qué le está diciendo Dios a Josué? ¡Ponte en marcha! No te dejes atrapar por el ciclo de dolor y angustia. No bajes el ritmo. 30 días de lloro es suficiente, ahora avanza porque en medio del duelo yo seré tu sanador y tú te convertirás en un nuevo libertador.

La pobreza aparece cuando bajas tu ritmo y te dejas arropar por la situación.

Un hombre armado.

“Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante y tu pobreza como hombre armado” Proverbios 6:9-11

La pobreza no tiene que ver con enfrentar una necesidad circunstancial por la que todos podemos atravesar. Esta llega cuando nos conformamos con las circunstancias que nos rodean, entonces las tinieblas moldean nuestra manera de pensar y nos mantienen atados a ciclos de tragedia.

El ciclo de la pobreza se rompe cuando determinas trabajar a favor de tu destino. En esta etapa no puedes adormecerte porque cuando detienes la marcha te atrapa la pereza acompañada del hombre armado llamado pobreza. 

Por eso, el señor le dice al pueblo de Israel “Ustedes han permanecido ya demasiado tiempo en este monte” Deuteronomio 1:6 

Hay que salir del monte, del lugar, de la posición que no fue creada para nosotros. Ya es hora de vivir conforme a nuestro diseño eterno. 

“El ladrón (hombre armado) no viene sino para matar, hurtar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” Juan 10:10

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma” 3 Juan 2

Abundancia, prosperidad es el lugar que el Señor determinó para aquellos que le aman. Dios desea tu progreso no tu fracaso. Dios te creó para vivir en nuevas dimensiones, no atrapado en ciclos. Tu tiempo es hoy.

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