Proverbios 18: 21 “Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto”.

Hay personas que no saben todo el poder que tienen sus palabras, hasta que estas atan su vida a una atmósfera totalmente contraria a DIOS. 

Puede que pienses que no es pecado, pero no hay nada más tormentoso que compartir con una persona que solo tiene el poder de la queja en su lengua. Espero que no seas una de ellas, pero si lo eres, entonces este escrito es para ti. 

En la actualidad, está muy de moda lo que se conocen como personas tóxicas, y estas no son solo aquellas que buscan generar un mal, sino que también son de palabras amargas y en medio de cualquier circunstancia, sólo pueden ver un futuro gris y tormentoso. 

No te estoy hablando de usar palabras positivas, pues esto sería humanismo y no viene de Dios. Te estoy hablando del poder que tienen las palabras sobre nuestra vida, y en el día a día. 

Todo cristiano debe saber que las temporadas difíciles no pueden condicionar su fe, pero cuando no lo entienden, se dejan llevar por las corrientes de este sistema, y hablan toda palabra incorrecta que no edifica, y no genera paz. 

No sé si te has topado con un quejumbroso, pero es muy difícil poder sonreír en medio de una persona que solo ve problemas en cualquier situación. Se quejan de lo que comen, lo que visten, lo que son, o lo que tienen, pero nunca logran ver lo bueno que Dios ha sido con ellos. 

Una persona quejumbrosa no ve el bien de Dios, pocas veces puede agradecer por el milagro de la vida, y siempre tiene una teoría en que su alrededor conspira contra ellos, en todas las esferas y no es así. 

Hoy te quejas porque “no comes lo que deseas”, mientras hay otros que anhelan tener algo que comer. Te quejas de la vida y de los problemas, y hay quienes solo le piden a DIOS que les regale un día más de vida. 

Te quejas por lo que te ha pasado, pero no te das cuenta de las bondades que Dios también te ha regalado. 

Nuestras palabras deben ser árbol de vida, así como lo dice la biblia en Proverbios 15:24 “La lengua que brinda alivio es árbol de vida;
la lengua insidiosa deprime el espíritu”.

No cabe duda que las palabras tienen un poder único en nuestras vidas, y cuando solo usas tus labios para emanar amargura, queja, y rabia, solo podrás cosechar lo que has sembrado. 

Pero si en medio de las palabras difíciles, usas tus palabras para bendecir, alentar, motivar, entonces verás cómo poco a poco el ambiente irá cambiando. 

Empieza haciendo un ejercicio, y cada vez que empieces a quejarte, o amargarte por lo que sucede a tu alrededor, identifica las palabras y para, no continúes. Comienza con declaraciones proféticas sobre tu vida, y no contamines el ambiente con palabras tóxicas que no vienen de Dios. 

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