2 de Corintios 5: 16-17 

16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 

Todos necesitamos entender que al llegar a Cristo debemos ser una nueva persona, que el señor nos irá perfeccionando hasta quitar de nosotros todo aquello que no le pertenece. 

No llegaremos a la estatura del varón perfecto, pero si debemos caminar conforme a su voluntad, proclamando siempre la gloria del padre eterno. 

Debemos entender que la biblia nos enseña que Dios es inmutable, y él nunca cambiará las promesas que ha destinado para nuestras vidas. Él es el alfa, omega, principio y fin. Dios no necesita cambio, pero nosotros sí necesitamos cambiar. El cambio en nuestro mundo interior debe llevarnos a un nuevo nivel de intimidad con Dios. 

Incluso, en nuestro caminar con el Señor no podemos permitir que la dureza de nuestro corazón, que la incredulidad o el mucho conocimiento, haga que nuestro corazón se endurezca y no tengamos sensibilidad en Dios. 

Que pensemos que somos perfectos y ya no necesitamos de un cambio verdadero. Pues todos los días de nuestra vida, nuestra oración debe ser ¡Señor quita de mí todo lo que no te pertenece!, y así Dios nos irá restaurando en todo nuestro ser. 

Como lo dice la biblia en:

Efesios 4:17 “17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón”. 

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