Todos los días de nuestras vidas debemos honrar al poderoso nombre de Jesucristo. Sabemos que él es nuestro único señor, y es el único camino hacia nuestro padre Dios. 

En el nombre de Jesús hay libertad, hay salvación, hay gozo pleno, porque nuestra vida no podrá alcanzar la plenitud de la bondad de Dios sino es a través de su amado hijo Jesús. 

En el nombre de Jesús hay sanidad: 

3 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. 2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. 3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. 4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. 5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. 6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. 7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; 8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.

La biblia dice que Jesús llevó en la cruz del calvario nuestras iniquidades, nuestros pecados y nuestras enfermedades. Los apóstoles que ya habían estado con Jesús, habían entendido que sobre ellos también estaba el poder de sanar y liberar a los cautivos de corazón. 

Como vemos en este pasaje de Hechos 3, Pedro sana a un paralítico. Este iba al templo a pedir limosna, porque tal vez estaba acostumbrado desde hace muchos años a su condición, pero el apóstol Pedro en el nombre de Jesús le dio más que eso, le otorgó su sanidad. 

Todos los días de nuestras vidas debemos recordar esta promesa, Isaías 53:5 

“5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”. 

La salvación es por medio de Jesús 

También debemos comprender que la Salvación sólo puede venir por medio del nombre de Jesús. 

12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Por eso podemos apreciar como Jesús les dijo a sus discípulos “yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie llega al padre sino es por mí” (juan 14:6)

Así podemos ver como el nombre de Jesús es tan importante para nuestras vidas, porque solo nuestro Señor Jesucristo nos acerca el padre. El es nuestro camino, y por medio de él es que podemos liberar nuestras vidas de toda carga, enfermedad, pecado, o rebelión.

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