En tantísimas oportunidades el dinero es el motivo de muchas alegrías, pero cuando no sabemos cómo manejarlo, en algunos casos con referencia a la fe puede ser motivo de tristeza como pasó con el joven rico. 

Muchas personas asocian la dadivosidad solo con dinero, y en parte no siempre es así. Pero hoy sí quiero hablarte de lo que damos a Dios, bien sea en bienes, dinero o tiempo, porque si hay algo que es eficaz para nuestra vida, es la ley de la siembra y la cosecha. 

Veamos que las bendiciones de Dios en nuestras vida no solo deben relacionarse con lo económico, es decir, no puedes decir solo que Dios es bueno cuando te ha provisto para comprar una casa, montar un negocio, o adquirir un carro nuevo, Dios también es bueno cuando te equipa emocionalmente, cuando te provee de salud, cuando te bendice con hijos y un hogar estable. 

Vamos a hacer este estudio basado en algunos versículos de 2 de corintios capítulo 9. 

  • Ley de la siembra 

6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 

Imagino que en el campo también funciona igual, si se siembra escasamente, también se recogerá o cosechará de forma escasa. Cuando buscamos el significado de escasez, podemos ver que significa que algo es limitado, que es insuficiente. 

Entonces, cuando sembramos de forma limitada bien sea en dinero, en tiempo, en momentos, el resultado será el mismo: “poco”. Y es que esta es una ley que aplica para todas las áreas de la vida. 

Si eres de los que siembra escasas horas de tu tiempo a la relación familiar, o a tu matrimonio, seguramente los resultados serán una relación quebradiza, limitada, que poco a poco se extinguirá. 

  • Dar con alegría 

7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. 

Dar por obligación debe ser una pesadilla. Creo que nadie en el mundo puede buscar dar a otro algo, solo para quedar bien, o solo por una obligación. 

No hay nada mejor cuando Dios pone en tu corazón entregar algo, y hacerlo de forma alegre, en amor, de verdad, con un corazón genuino. 

Cuando leemos la historia de Caín y Abel, vemos como Caín no cuidó lo que iba a entregar a Dios, y luego esto frustró su corazón y lo llevó a tener envidia de su hermano Abel. Esto puede pasar a diario y esto nos hace mucho mal. 

Alguien que no es mezquino, que da con alegría, que es capaz de bendecir a los demás con gestos de amor, con un acto de compasión, ya podrá tener el corazón de DIOS agraciado, porque Dios ama al dador alegre. 

  • Para vivir siempre en GRACIA

8  Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; 9 como está escrito:

Repartió, dio a los pobres;

Su justicia permanece para siempre.

Tendremos todo lo suficiente para vivir, Dios nos proveerá no solo de economía, sino también de salud, de amor, de vida, de una condición plena que será difícil alcanzar cuando no obedecemos al PADRE y cuando somos mezquinos con su obra. 

Al momento de dar a Dios con alegría el señor nos proveerá también de toda gracia, su habilidad en nuestras vidas no permitirá florecer en el área mental, física, económica y espiritual, porque así es Dios, así es nuestro padre. 

  • Dios nos multiplicará 

10 Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia,

Tanto físico como espiritual Dios nos prosperará de eso no hay duda, porque nos hemos determinado a sembrar con alegría, a no ser mezquinos con el dar, a ser compasivos y generosos, con la obra de nuestro Dios. 

Cuando damos a la obra de Dios, cuando sembramos en su misión, cuando damos al prójimo de forma desinteresada, estamos aumentando los frutos de nuestra vida, en justicia, amor, paz, gozo. Y además, estamos estimulando el músculo de la compasión, algo vital para este tiempo. 

  • Enriquecidos en todo 

11 para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Y Dios quiere que no solo prospere nuestra economía, Dios quiere que prospere nuestra alma, nuestra vida. El señor anhela que aprendamos a caminar en santidad, siguiendo las bondades de su corazón sin dejar de ser agradecidos por lo que el señor nos ha dado. 

Ser dadivosos es algo que alimenta nuestro espíritu, y no sé trata de un monto, se trata de lo que somos, de cómo nos comportamos frente a los más necesitados. 

Si eres de los que asistes comúnmente a una congregación, debes saber que hay principios inquebrantables como el diezmo y la ofrenda para mantener la obra. También debes ser partícipe de programas sociales que sean destinados a los más vulnerables y necesitados, donde además de llevar la palabra de Dios, también puedas asistir con acciones generosas como comida, vestido, u otras cosas según la necesidad. 

Cuando Dios toca tu corazón para dar, no lo subestimes. Puedes que seas el instrumento del Señor para bendecir una casa, una familia, una persona que está pasando por una mala temporada. 

Tenía 12 años cuando una noche nos habíamos acostados sin cenar porque no alcanzó para comprar la comida de la cena, y pasamos el día muy tristes. Mis seis hermanos y yo. A las 8:00 pm tocan la puerta de la casa y era el pastor de la congregación, le pedí que esperara que llamara a mi papá y me dijo que no. 

Colocó una bolsa de comida muy grande en la puerta y me dio un sobre con un dinero para papá. Este pastor no sabía nada, pero DIOS inquietó su corazón; de esta manera actúa nuestro padre, esa noche una familia no solo se acostó con la barriga llena, sino con un corazón quebrantando entendiendo que el AMOR DE DIOS ES REAL. 

Finalmente, quisiera decirte que dar con alegría no solo es algo que te llenará de gozo a ti, sino que detrás de tu siembra puede haber muchas familias que serán libertadas. Así que no temas al Dar, y verás cómo cosecharas. 

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