Mateo 11:2 

Juan el Bautista, quien estaba en prisión, oyó acerca de todas las cosas que hacía el Mesías, entonces envió a sus discípulos para que le preguntaran a Jesús: ¿Eres tú el mesías a quien hemos esperado o debemos seguir esperando a otro? Jesús les dijo: Regresen a Juan y cuenten lo que han oído y visto, los ciegos ven, los cojos caminan bien, los leprosos son curados, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les predica la buena noticia. 

Contexto de la cita bíblica

Juan el Bautista era un profeta que fue enviado antes de Jesús para anunciar justamente que Jesús, el hijo de Dios, venía. Él iba preparando el camino, anunciando antes de la llegada de Jesús que Jesús venía. 

Por esto, a causa de la predicación de Juan el Bautista y de estar confrontando a la gente por su pecado, Juan cae en prisión y es encarcelado. En este mismo momento en que Juan el Bautista es encarcelado, Jesús está desarrollando su ministerio. 

Es decir, está predicando, sanando a las personas y haciendo la obra de Dios. Es entonces cuando leemos esto, Juan está en prisión y por un instante siente la duda de si Jesús es el mesías o no lo es. 

No obstante, en ese momento Juan pasaba por un momento de tribulación por estar en la prisión. Aunque él estaba predicando y anunciando la llegada del mesías, eso no lo libró de vivir tiempos difíciles. Entonces, Juan comienza a dudar y preguntarse si Jesús era el mesías o si se había equivocado. 

La respuesta de Jesús ante el cuestionamiento de Juan

La respuesta de Jesús ante la duda de Juan nos deja impresionados, porque Juan ya sabía, dice la palabra que Juan se enteró de todo lo que estaba haciendo el mesías. Juan supo acerca de todas las cosas que el mesías hacía y cuando a Jesús le preguntan, ¿eres tú el mesías? Jesús responde: Vayan a decirle a Juan lo que han visto y han oído.

Es decir, las mismas cosas que Jesús estaba haciendo era lo que le iban a comunicar a Juan. ¿Tenían que recordarle a Juan quién era Jesús? Sí, fueron a recordarle a Juan que nadie más que Jesús podía haber hecho las cosas que se estaban haciendo. 

Aplicación para tu vida

Es necesario que tú en el tiempo de tu proceso recuerdes también que nadie más que Dios puede hacer posible lo imposible. Recuerda que nadie, más que Dios te ha amado, te ha perdonado y ha tenido misericordia cada día contigo. 

Hay procesos que nos hacen olvidar lo bueno que ha sido Dios, y que nos hacen dudar de que Dios siga siendo bueno con nosotros. Realmente hay procesos que nos hacen dudar de que Dios esté allí con nosotros en medio del lamento. 

Pero, ese tiempo de proceso en el que estás viviendo dificultades o pasando por la prueba y crees que Dios se ha olvidado de ti, tienes que vencer la duda y el temor. Es necesario que venzas en el nombre de Jesús, dejar ya de una vez por todas, de estar dando pie a la duda y al engaño de tu mente.

Es cierto que durante estos momentos van a venir pensamientos como: “Que Dios no me toma en cuenta”, o, “Dios se ha olvidado de mí”, o “Dios, me rechazó”. Sin embargo, no podemos permitir que estos pensamientos cobren fuerza en nuestro corazón, porque el Señor sigue siendo bueno a pesar de tu proceso.

Siempre recuerda que aunque falte el pan en tu casa, o la salud, el Señor no ha cambiado. Las circunstancias que tú estás viviendo no cambian quién es Dios, y que es un Dios amoroso, fiel y misericordioso contigo, y lo seguirá siendo y seguirá manifestándose de esa manera. 

Entonces, es hora de que dejes ya la duda a un lado y empieces a recordar lo que el Señor ha hecho por ti en el pasado y lo que está haciendo ahora mismo. 

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