Génesis 9:8 Dios les habló otra vez a Noé y a sus hijos, y les dijo: «Yo establezco mi pacto con ustedes, con sus descendientes.

 La historia de Noé es de las más icónicas que podemos encontrar en toda la escritura. Dios viendo la maldad de la tierra pero apartando, no solo a un hombre, sino a una familia entera en un arca para guardarlos de un diluvio y luego establecer un pacto con ellos.

A Dios le gustan los pactos

Muchas personas intentan hacer con Dios trueques, pero a Dios le gustan los pactos. Dios no es condicional cuando tiene propósito con una familia.

Simplemente Dios establece un pacto y va a cumplirlo y espera de nuestra parte que el pacto sea honrado. La boca de Dios no está llena de ofertas para nuestras vidas sino de decretos que se cumplirán. El Salmo 89:34 dice “No olvidaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.”

El pacto de Dios desatará puertas abiertas

El interés de Dios es desatar sobre tu casa abundancia, productividad, amplitud. En Génesis 9:1 Dios le dice a Noé: “Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra”.

Entendamos por las palabras de Dios que nuestros hogares no serán lugares para escondernos del mundo, sino serán arcas que servirán como semilleros de ideas productivas y creativas.

¿Para qué sirve el pacto?

El arca donde estuvo la familia de Noé sirvió para que Dios trate el corazón de una familia completa, pero las palabras de Dios no fueron palabras de aliento para librarlos del temor en medio de un encierro.

Todo lo contrario, fueron palabras desafiantes, de amplitud, de progreso, de logros. Les dijo “Sean productivos en la tierra”.

Entonces tu casa es un arca donde nacerán proyectos divinos que traerán bendición sobre todo lugar donde tu familia se desenvuelva.

Dios tiene un pacto no solo contigo sino con tu familia

Al igual que con Noé, Dios en este tiempo está llamando a tu familia. Dios quiere hablar al corazón del sacerdote de casa, de la esposa y de los hijos.

El pacto de Dios es con tu familia completa, no solo con uno o dos ¡Es con todos!

Génesis 9:8 dice: “Dios les habló otra vez a Noé y a sus hijos, y les dijo: Yo establezco mi pacto con ustedes”. Lo mismo es con tu casa, el pacto es con todos.

No dudes que Dios hablará al corazón de cada uno en el momento oportuno y serán una familia que vive conforme a lo que Dios ha prometido.

Cuando vives bajo pacto, las respuestas llegan

La paloma mensajera le aviso a Noé que el diluvio había pasado y que estaban sobre tierra firme. Van a llegar las respuestas, si como familia entiendes lo que es estar bajo el pacto.

Algo que debemos rescatar de la historia de Noé y su familia es que Dios les deja una señal visible y perpetua. Su arco iris, hasta el día de hoy al verlo nos recuerda la historia de Noé y su familia.

En Génesis 9:13 “He colocado mi arco iris en las nubes, el cual servirá como señal de mi pacto con la tierra”. Incluso, hay días donde tú o cualquiera de tu familia puede levantar su mirada al cielo y ver la señal que Dios dejó para decirnos algo “mi pacto con tu casa es real y se va a cumplir”.

Por más adversidades o circunstancias que puedas vivir ¡no dudes! 

La palabra dice que el que persevera verá recompensa, sigue creyendo y confesando el pacto de Dios sobre tu casa. La palabra siempre cumplirá el efecto por el cual se envió, y si Dios lo dijo sobre tu familia, Él padre lo hará.

Ocasionalmente tendremos como familia que levantar nuestra mirada al cielo y ver el arco iris y recordar que lo que Dios ha prometido se va a cumplir en nuestra casa. Dios va a recordar, y las respuestas van a llegar.

Sigue caminando como una familia determinada y veras cumplirse Génesis 9:15 “me acordaré del pacto que he establecido con ustedes”.

Hoy nuestro pacto es la cena del Señor

La simbología profética de la cena del señor es el pacto que Dios hace con sus familias. Cuando Jesús compartió la cena con sus discípulos, les recordó el pacto que el hacia con su cuerpo y sangre por la redención de toda la humanidad.

El pan, recuerda que el pan representa el cuerpo de Cristo, la palabra y cada promesa que Dios ha establecido sobre tu casa y Dios no miente.

El vino, tu familia está guardada por la sangre de Cristo, y su sangre habilita tu casa para vivir en gracia y bendición. Su sangre nos libera, nos cubre y protege.

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