Hebreos 13: 5 

Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora porque él dijo: No te desampararé ni te dejaré.

La promesa de Dios que nos reconforta

Una de las cosas con la que más tenemos que lidiar en la vida, es con el sentimiento de soledad y abandono, y Dios lo sabe. Dios conoce todo lo que experimentamos en la vida, como las personas que llegan o se van, o los que hacen promesas de nunca dejarnos y abandonarnos, pero no las cumplen y se van.

Los tiempos y las ocasiones cambian y las personas que creíamos que siempre iban a estar, ya no están. Familiares mueren y dejan de estar con nosotros en este mundo. También existe la ocasión en que, aunque estemos rodeados de muchas personas, seguimos sintiéndonos solos y desamparados. Pero, hoy Dios está aquí para decirte, no te dejará ni te desamparará.

En las escrituras encontramos que el Señor dijo esto ocasiones a diferentes personas:

  • A Jacob en Génesis 28: 15 
  • A todo Israel en Deuteronomio 31: 6 y 8 
  • A Salomón en 1 de Crónicas 28: 20 

Cuando Dios abre una fuente para uno, Él lo hace para que beban todos. También, cuando abre la puerta de algún granero, aunque la causa de ese acto sea un solo hambriento, todos los creyentes sin distinción pueden venir a alimentarse.

Por lo tanto, estas palabras hoy también son para ti. Dios nunca retirará su presencia y su socorro, pues el Señor no tiene que cambiar lo dicho una y otra vez, sino que, por el contrario, a todos nos da lo mismo. 

De hecho, Dios lo repite una y otra vez para darnos a nosotros la suficiente garantía de dos grandes cosas: No te dejaré ni te desampararé.

¿Qué es lo que Dios quiere decir con que no nos deja ni nos desampara?

Lo que Dios está diciendo es que nunca nos dejará sin su compañía y sin su socorro. Es decir, que no nos dejará sin lo que pedimos y necesitamos. 

A través de estas palabras Dios nos está dando todo, pues no hay nada más grande que el que Dios no nos deje ni nos desampare. Esto implica que ningún atributo de Dios dejará de ser empleado para nuestro bien.

Todo está aquí inmerso en este versículo, pues quien tiene a dios lo tiene todo. No necesitamos codiciar dinero, porque siempre tendremos a Dios que es mejor que todo.

Salmos 23: 4 

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Todo el poder, el salmista, lo obtenía de la seguridad de la presencia de Dios a su lado. Toda su confianza provenía de esto, su libertad y su fuerza también.

Aplicación personal

Tú también puedes decir: Estaré contento con lo que tengo en el momento, porque tú estarás conmigo. Sin importar las circunstancias que estés viviendo, o lo que esté ocurriendo a tu alrededor, te invito a que puedas permanecer con la confianza de que Dios estará contigo y podrás disfrutar de sus promesas en tu vida.

Hebreos 13: 5 

Fue Dios quien dijo: No te dejaré ni te desampararé. 

¿Tiene alguna importancia que sea Dios quien lo dijera? Por supuesto que sí, pues si fue Dios quien lo dijo, tal cosa es digna de creer, porque Él lo cumplirá. Por lo tanto, esto nos llena de paz y nos brinda la confianza que necesitamos en la palabra que Dios nos ha dejado. No obstante, estará de nuestra parte creer en las promesas de Dios.

¿Qué pasará si crees esta promesa?

Al creer esta palabra te servirá como un arma para la conquista, pues toda duda morirá con esta arma. Todo temor caerá, al igual que todas las ansiedades y podrás enfrentar con confianza los tiempos de crisis o pruebas. 

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