Padre, hoy aprendí que aunque el día sea difícil, tu gracia siempre es suficiente. Aun cuando me sentí débil, Tú fuiste mi fuerza. Ahora quiero dormir sabiendo que estás cuidando de mí. Aleja todo pensamiento que robe mi paz. Que tu luz me cubra en la oscuridad y tu amor me dé abrigo. Gracias por no dejarme caer. En tus manos pongo mi descanso y mi corazón. Amén.