Dios mío, gracias porque hoy pude ver tu mano en los detalles más simples. Aunque hubo momentos difíciles, Tú me diste calma. Si hoy hablé sin amor, perdóname; si amé de verdad, multiplícalo en mí. Te entrego mi noche, mis pensamientos y mis anhelos. Que tu Espíritu Santo me cubra y me dé descanso profundo. En Ti confío y en Ti espero. Amén.