Señor, en tus brazos encuentro reposo. Aun cuando todo parece incierto, Tú sigues siendo mi roca. Te entrego mi pasado, mi presente y mi mañana. Que esta noche tu Espíritu me cubra y tu voz me serene. Enséñame a confiar incluso cuando no entiendo. Gracias por tu amor que me da propósito, fuerza y esperanza. En tu presencia descanso, Jesús. Amén.