Dios fiel, no quiero terminar el día sin agradecerte. A veces me cuesta entender tus caminos, pero sé que siempre son buenos. Hoy elijo descansar sin miedo, sabiendo que Tú estás obrando. Cubre mi hogar con tu presencia y a mi mente con tu tranquilidad. Que mi alma repose en tu amor y despierte con gozo. Gracias, Señor, por tu infinita bondad. Amén.