2 de Corintios 7: 2 Déjennos entrar en su corazón. No le hemos hecho ningún mal a nadie, no hemos arruinado la vida de nadie y tampoco nos hemos aprovechado de nadie. 3 No les digo esto para culparlos. Ya les he dicho que los amamos tanto que nada podría separarnos, ni en la vida ni en la muerte.

Algunas personas le resulta difícil vivir en armonía, mientras que para otras, la armonía es la forma más sencilla de cultivar las relaciones. 

Cuando hablamos de armonía, nos referimos al equilibrio que podemos encontrar dentro de las relaciones. Y lo primero que habla el apóstol Pablo, haciendo referencia a este valor, es no haber causado ningún mal a otros. 

Este sin duda, es un principio fundamental para aprender a vivir en armonía, aunque no muchos lo apreciamos. 

La armonía dentro de las relaciones es el equivalente cuando desarrollamos otros valores como el respeto, la empatía y la mágica capacidad de ayudar a otros y velar por el bienestar de los demás. 

Si queremos dejar huellas invaluables en la vida de otras personas, debemos comenzar por aprender a vivir siempre de forma armónica, garantizando el bienestar de todos los que nos rodean. 

Para vivir en armonía, lo primero: 

¡Extiende siempre perdón! 

La biblia dice en Colosenses 3: 13 No se enojen unos con otros, más bien, perdónense unos a otros. Cuando alguien haga algo malo, perdónenlo, así como también el Señor los perdonó a ustedes.

Si vivimos siempre desde la raíz del enojo, seguramente no encontraremos nunca la armonía dentro del hogar. 

Cuando somos personas resentidas, con falta de perdón, o irritables ante cualquier circunstancia, nunca podremos desarrollar vidas en equilibrio y paz, al contrario, seremos siempre castigadores y ofensores con quienes nos rodean. 

¡Manifiesta empatía! 

Aunque la biblia no nos habla de la empatía, si nos menciona un deber irrefutable: ¡Amar a los demás!, y desde ese amor es que parte la empatía. 

Cuando nos dejamos llevar por nuestro propio razonamiento y somos poco empáticos con otros, siempre buscaremos juzgar o ser indiferente a lo que esta padeciendo o viviendo alguien más. 

Es allí donde entra en juego la empatía, esa forma de colocarse en la posición de otros y comprender su proceso. 

Juan 14: 21 Dios nos dio este mandamiento: el que ama a Dios, ame también a su hermano.

No puede costarnos mucho entender que cuando amamos a Dios, también tenemos que tener la capacidad de amar a nuestros hermanos, esa es la manera en como podemos aplicar la empatía en otros. 

¡Sé tolerante! 

La tolerancia es un valor que hemos perdido, y el respetar a otros es algo que muchas veces queda sumergido en el pasado. 

Cuando hablo de tolerancia no se trata de aceptar aquello que esté en contra de nuestra fe, sino más bien entender que dentro de un hogar, una familia, un equipo o una empresa, nos encontraremos con personas perfectamente distintas a nosotros, y debemos aprender a tolerarlos. 

Incluso, en la 1 carta de Pedro, capítulo 2, este nos manda a soportar o tolerar, incluso a aquellos que son difíciles de soportar.

¡Haz siempre el bien!

Otra forma de vivir en armonía es aprender a hacer el bien a todos los que nos rodean. No puedes capsular este mandamiento solo en las personas que son afectivas contigo, es el bien que puedes hacer a TODOS. 

Hacer el bien a los demás es algo que se ha perdido, y no sabemos lo poderoso que puede llegar a ser el replicar una cadena de buenas acciones. 

En tu hogar, siempre está dispuesto ayudar a los demás. Bien sea un hermano, un conyúgue, o un familiar que lo necesite. Esta es la mejor manera de poder sentirse hasta bien con uno mismo. 

Ayudar en una labor, ceder el asiento en el transporte público, ayudar con las bolsas del mercado, los quehaceres del hogar, o dar una palabra de aliento. Nunca te canses de hacer el bien, porque esto siempre te dará recompensa. 

Proverbios 3: 27Nunca niegues un favor a tus dueños,
cuando en tu mano esté el hacerlo.

Estas son algunas claves que podemos aplicar en nuestro hogar si queremos aprender a vivir en armonía. Deja de cuestionar, criticar y vivir en pleitos, sino más bien aprende a establecer atmosferas de paz, recuerda que todo empieza por ti.

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