Señor Jesús, gracias por estar conmigo en cada amanecer. Cuando los miedos quieran dominarme, recuérdame que Tú eres más grande que cualquier problema. Dame valentía para avanzar y confiar, incluso cuando no entienda. Que tu paz gobierne mis pensamientos y tu fuerza me impulse a seguir. Hoy renuncio al temor y abrazo tu verdad. En tus manos encuentro refugio y victoria. Amén.