Padre celestial, qué dulce es saber que permanezco en Tus manos, incluso cuando duermo. Hoy viví luchas y alegrías, y en todo pude ver Tu presencia. Te entrego mis preocupaciones y mis dudas, y te pido que calmes mi mente. Llena este cuarto con Tu paz y mi corazón con Tu amor. Que mi descanso sea profundo y restaurador, y que mañana me despiertes con nuevas fuerzas para vivir conforme a Tu propósito. Amén.