Filipenses 4: 8 En fin, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, noble, correcto, puro, hermoso y admirable. También piensen en lo que tiene alguna virtud, en lo que es digno de reconocimiento. Mantengan su mente ocupada en eso.

Hace algunos días hablaba con un grupo de amigas y coincidíamos en algo: El enemigo busca operar en nuestras vidas a través de los pensamientos. 

Es una lucha incesante que todos atravesamos día a día, entre lo que pensamos que pueda suceder y lo que jamás va a acontecer; de esta manera satanás nos trae pensamientos que buscan desestabilizar nuestra alma y emociones. 

Cuando un médico te dice: “Quiero que te hagas estos exámenes para descartar que tengas tal diagnostico”, sin aun hacernos las pruebas nuestro pensamiento inmediato es: ¿será grave?, ¿me voy a morir?, ¿Qué pasará si resulta negativo?, y creo que todos somos víctimas de estos procesos mentales. 

Muchas cosas de las que atravesamos físicamente comienzan en la mente, es parte de lo que anidamos en nuestro corazón, porque sin duda somos lo que pensamos y es por ello que debemos comenzar a batallar desde nuestra mente. 

En muchas ocasiones nuestra mente se contamina de incredulidad, pensamientos pecaminosos, ansiedades, frustraciones, perdemos el enfoque de lo que Dios busca en nuestras vidas. 

Debemos renovar nuestro pensamiento 

Romanos 12:2 “2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Todos los días de nuestras vidas debemos hacer una oración a Dios para que sea él redimiendo nuestros pensamientos. Incluso, debemos orar y blindar nuestra mente para que el enemigo no tome posesión sobre ella. 

La única manera de comprobar la buena voluntad de Dios es cuando nuestros pensamientos permanecen fieles al Dios que nos llamó, y es la forma en que veremos la recompensa divina. 

Donde están tus pensamientos, allí está tu corazón. Lo que piensas es lo que te edifica, así que ante cualquier cosa, debes comenzar a cuidar tus pensamientos. 

Reconoce ante Dios lo que hay en tu corazón 

Salmo 139: Dios mío, examíname y conoce mis pensamientos; ponme a prueba y reconoce todos mis pensamientos.
24 Fíjate si tengo algún mal pensamiento y guíame por el sendero que me lleva hacia ti.

Una de las mejores maneras de vivir es reconociendo ante nuestro Señor los pensamientos que hay en nuestro corazón. Reconocer delante de Dios lo hay en nuestra mente y pedirle que sea el trayendo orden, para que podamos vivir y caminar por los senderos de la fe. 

Si no reconocemos ante Dios los pensamientos que nos turban, entonces podemos disimular la vida de aflicción que llevamos, pero tendremos siempre un espíritu abatido. 

Todo lo que contamina al hombre no viene de afuera, viene de lo que hay en su corazón, por ende debemos cuidar lo que sale de él, o lo que guardamos en él, no sea que perdamos el rumbo de la fe. 

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