Nehemías 8: 10Nehemías continuó diciendo: «Vayan y festejen con un banquete de deliciosos alimentos y bebidas dulces, y regalen porciones de comida a los que no tienen nada preparado. Este es un día sagrado delante de nuestro Señor. ¡No se desalienten ni entristezcan, porque el gozo del Señor es su fuerza!».

Las aflicciones del día a día nos desalientan tan rápido, que es muy fácil perder la fuerza y el gozo en el Señor. Son tantas las preocupaciones del mundo actual, que perdemos no solo la fe, sino también algo tan esencial como el gozo. 

No hace falta ver tanta gente triste en su caminar, con tan solo entablar un conversación y conocer que muchos padecimientos les han robado la felicidad, por así decirlo. 

Pero las situaciones difíciles no son las únicas que nos roban el gozo del Señor, sino también esa insatisfacción del día a día que llenamos con cosas vanas, que hacen que vivamos en situaciones de estrés, haciéndonos perder el enfoque y olvidando todo aquello que nos puede generar el gozo de Dios. 

La era de los preocupados

Proverbios 12: 25Las preocupaciones no dejan a la gente ser feliz, pero las palabras de aliento le traen alegría.

Si algo nos roba el gozo, la paz, la alegría y el agradecimiento, son las preocupaciones del día a día. Pareciera que todo el mundo camina buscando tener el control de todo, pero cuando esto no sucede, entonces caemos en el plano de la preocupación. 

Preocuparse es llenarse de estrés, de ansiedad, de desánimo, desaliento, angustia, y muchas cosas que terminan perturbando nuestras vidas. 

Si no hay una razón valiosa para preocuparse, entonces porque perder el tiempo en cargas que nos llevan a la agonía. 

Nada más nos basta con analizar lo que dice este proverbio, que las preocupaciones no dejan a la gente ser feliz. Y es que cuando una persona camina desde la ansiedad, desde la preocupación, todo lo ve tan gris que no es capaz de encontrar brillo en los milagros que Dios pone en el camino. 

Analiza si hoy en día estás depositando la preocupación delante de Dios, o ha decidido caminar de manera tal que te roben la alegría, la paz, y el gozo. 

Hace días leía un artículo en internet que decía que la mayoría de veces las personas se preocupaban de cosas que no iban a ocurrir nunca. Ahora bien, la preocupación viene por la necesidad de tener el control, pero sucede que nos llevan al descontrol total. 

Vivimos siempre pensando en el mañana, sin ni siquiera vivir el presente a totalidad. Somos cada vez más cuadrados en cada acción que tomamos, que se nos olvida que la vida en tan solo un instante. 

Habrá momentos en los que las reglas no funcionarán, en que debemos dejar de pensar tanto en lo que tenemos o no tenemos, y debemos comenzar a disfrutar de los preciosos momentos que DIOS nos regala. 

Una tarde de café con un ser querido, llegar temprano a casa para jugar con tus hijos, una visita inesperada a tus padres, un ayuno tecnológico mientras te bañas en la lluvia, un helado de chocolate con una amiga; son muchas cosas las cuales puedes comenzar a hacer para dejar a un lado la preocupación que te encarcela. 

La biblia dice en Mateo 6: 34 No se preocupen por el día de mañana, porque el mañana traerá sus propias preocupaciones. Cada día tiene ya sus propios problemas.

Nuestra mente esta tan saturadas de cosas que aceptamos preocuparnos, o lo que es peor, aceptamos vivir por lo que escuchamos que por la palabra de fe que Dios ha dado en nuestras vidas. 

Mantén siempre el gozo en tu Señor 

Debes reconocer que has sido embestido por el espíritu de este siglo, el espíritu maligno de la ansiedad. Debes acercarte a la presencia del Señor y pedirle que su inmensa paz cubra tu vida. 

Lo segundo, debes comenzar a operar a través del agradecimiento. Muchas personas que viven en preocupación se les olvida agradecer, al contrario, solo emplean la queja como estímulo. ´

Lo tercero que debes hacer es presentar tus peticiones delante de Dios. Puedes que me estés leyendo y digas: ¡Como no me voy a preocupar con esta enfermedad!, pero ante cualquier situación no puedes dejar de reconocer que Dios es Dios de lo imposible, y que por más que te afanes no harás nada, si primero no dejas que sea el Señor tomando dominio de tu vida. 

Debes aplicar lo que dice la biblia en Juan 14: 1No se preocupen; confíen en Dios y confíen también en mí.

El gozo del Señor es la felicidad irremplazable que no tiene nada que ver con lo que tienes, o con lo que eres, al contrario, tiene que ver con lo que hay dentro de tu espíritu.

Si llenamos nuestro corazón de la palabra de Dios, si alimentamos nuestro espíritu con la oración, si dejamos que sea la presencia de Dios en nuestro hogar, aprenderemos a vivir en su eterno gozo, y dejaremos a un lado las aflicciones de este mundo.

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