Padre celestial, en el silencio de la noche quiero escuchar Tu voz. Te entrego mis frustraciones y también mis logros. Gracias por no soltarme. Guarda mi salud y fortalece a mi familia. Bendice nuestro trabajo y nuestras decisiones futuras. Permite que esta noche sea un tiempo de restauración emocional y espiritual. Amén.