La familia es una institución creada por Dios, que refleja su imagen y su plan para la humanidad. También, es el lugar donde podemos experimentar el amor, el apoyo, la formación y la protección que Dios nos brinda. 

Además, a familia es el medio por el cual podemos honrar a Dios, servir a los demás y transmitir la fe a las generaciones futuras. Pero todos deseamos la bendición de Dios para nuestra familia, pues es la que les protege, provee y dirige, por lo que es normal preguntarse ¿Cómo podemos entonces tener una familia bendecida por Dios? Pues bien, veamos algunos principios bíblicos que nos pueden ayudar.

Reconocer el diseño de Dios para la familia

Para tener una familia bendecida por Dios, primeramente, debemos reconocer el diseño de Dios para la familia, que se basa en su voluntad y su propósito y que podemos descubrir al meditar en Su palabra. El diseño de Dios para la familia es el siguiente:

  • La familia se compone de un hombre y una mujer que se unen en matrimonio, dejando a sus padres y aferrándose el uno al otro, formando una sola carne para vivir un matrimonio conforme a los principios bíblicos (Génesis 2:18-25).
  • La familia se multiplica por medio de los hijos, que son herencia de Dios y fruto del vientre, y que deben ser criados en el temor y la instrucción del Señor (Salmo 127:3-5; Efesios 6:4).
  • La familia se ordena según los roles y responsabilidades de cada miembro, que se basan en el amor y el respeto mutuo, y que reflejan la relación entre Cristo y la iglesia (Efesios 5:21-33; Colosenses 3:18-21).

Como cristianos, recibimos bendiciones de parte de Dios cuando seguimos los principios que Él mismo ha establecido para la familia y seguimos el orden de Dios para cultivarla con sus valores.

Seguir los principios y valores que deben regir la convivencia familiar

Para tener una familia bendecida por Dios, también debemos seguir los principios y valores establecidos en la Biblia que deben regir la convivencia familiar. Algunos principios y valores que debemos seguir son los siguientes:

  • El amor, que es el vínculo perfecto de unión, que nos hace amarnos unos a otros como Cristo nos amó, y que cubre multitud de faltas (Colosenses 3:14; Juan 13:34-35; 1 Pedro 4:8). El amor debe estar presente entre la pareja, entre los padres e hijos y entre los hermanos.
  • La comunicación, que es el medio para expresar nuestros sentimientos, pensamientos y necesidades, que nos hace hablar con verdad, gracia y sabiduría, y que evita los malentendidos, los conflictos y las ofensas (Efesios 4:15; Colosenses 4:6; Proverbios 15:1).
  • El perdón, que es la actitud de liberar al otro de la culpa, el rencor o la venganza, que nos hace perdonarnos unos a otros como Dios nos perdonó en Cristo, y que restaura la armonía, la confianza y la paz (Efesios 4:32; Mateo 18:21-35; Colosenses 3:13).
  • La unidad, que es el estado de estar juntos en un mismo sentir, pensar y actuar, que nos hace estar de acuerdo en lo esencial, tolerar las diferencias en lo secundario y amarnos en todo, y que fortalece la identidad, la cohesión y la misión familiar (Filipenses 2:1-4; Romanos 14:1-23; Salmo 133:1).
  • La sujeción y la obediencia es necesaria, debido a que dentro de la familia debemos reconocer los principios de autoridad del esposo hacia Dios, de Dios hacia la esposa y de la esposa sobre los hijos (Efesios 5: 22-28)

Disfrutar y agradecer las bendiciones que Dios promete a las familias que le honran

Para tener una familia bendecida por Dios, debemos disfrutar y ser agradecidos por las bendiciones que Dios promete a las familias que le honran, que se basan en su gracia y su fidelidad. Algunas bendiciones que Dios promete son las siguientes:

  • La presencia de Dios, que nos acompaña, nos consuela y nos guía en todo momento, especialmente en los momentos difíciles o de prueba (Josué 1:9; Salmo 23:4; Juan 14:16-18).
  • La provisión de Dios, que nos suple todo lo que necesitamos para vivir con dignidad, con contentamiento y con generosidad (Mateo 6:25-34; Filipenses 4:19; 2 Corintios 9:8).
  • La protección de Dios, que nos guarda, nos defiende y nos libra de todo mal, de todo peligro y de todo enemigo (Salmo 91:1-16; 2 Tesalonicenses 3:3; 1 Juan 5:18).
  • La prosperidad de Dios, que nos hace crecer, fructificar y multiplicarnos en todas las áreas de nuestra vida, especialmente en la espiritual (Salmo 1:1-3; Juan 15:1-8; 3 Juan 1:2).

La mejor forma de disfrutar de las bendiciones de Dios es, siendo agradecidos por las bendiciones que ya Él nos otorga día a día. Para ello, es recomendable tomar un momento al día como familia para agradecerle a Dios, pues esto nos hace conscientes de todos los pequeños milagros que Él nos otorga constantemente.

Tener una familia bendecida por Dios es posible si le obedecemos y tratamos de mantener una familia viviendo bajo sus principios, si reconocemos su diseño para la familia, si seguimos sus principios y valores para la convivencia familiar y si disfrutamos sus bendiciones para las familias que le honran. Que el Señor nos ayude a tener una familia bendecida por Él y nos guíe para mantener un matrimonio amoroso y unido y criar hijos con fuertes valores cristianos y morales. Amén.

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