¿Algunas ves has sentido indiferencia hacia algo o alguien? Muchas veces hemos sido víctimas o victimarios del síndrome de indiferencia, esta es un estado de ánimo en el que algo o alguien no nos repugnan ni nos interesa, como si no nos importara. Muchos hemos sido indiferentes hacia Dios, por eso la biblia dice en Santiago 4:8: “Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros”.

Hay un llamado de parte de Dios para nuestras vidas en decirnos algo: “¿Por qué están tan satisfechos sin mi presencia? ¿Por qué permanecen distantes cuando podrían estar más cerca?

Todos tenemos personas, sean pastores, lideres o amistades, a las que admiramos y con quienes queremos estar más cerca. Porque tienen un lugar especial en nuestro corazón y pasar tiempos con ellos es un lujo o placer, hacemos lo necesario para hacer un espacio en nuestra agenda en caso de una invitación. Muchas veces cuando buscamos cortejar nuestra pareja hicimos hasta lo imposible para estar a su lado.

Ese ejemplo es similar a la invitación que la biblia hace en Santiago 4:8 allí la palabra nos está indicando que debemos accionar y correr a Dios, Él nos está haciendo una invitación caminar hacia su presencia.

Meditemos en esto: El Creador del universo, la tierra y todo solicita tu presencia. No solo tú presencia sino que quiere estar íntimamente cerca y en ocasiones rechazamos esa invitación porque “hay cosas más importantes o más urgentes que hacer”.

Piensa en algo: ¿Qué es lo primero que haces al levantar? Muchos al abrir los ojos sus primeros pensamientos no son de agradecimiento al Señor, sino son de preocupaciones o distracciones, muchos lo primero que hacen es chequear su teléfono. Esto es un llamado de alerta, pues Dios quiere hablarnos, quiere visitar nuestra casa, nuestra salud, familia, finanzas, Dios quiere acercarse, pero espera que nosotros demos el primer paso.

¿Qué es el síndrome de indiferencia espiritual?

Como lo explique anteriormente, la indiferencia es un estado de ánimo en el que no se siente inclinación ni repugnancia hacia algo. Entonces, podemos decir que esta misma es una actitud de desapego que se manifiesta como insensibilidad, ausencia de motivación o entusiasmo, anestesia emocional, apatía, desánimo y frialdad afectiva.

Es por ello que, la indiferencia produce en el creyente un escudo que acoraza al Yo, aislándolo en su interior, te aísla, te arrincona y te aleja de Dios. Aunque la persona se muestre simpática y sociable, sus sentimientos hacia el mundo exterior son totalmente indiferentes, apáticos y fríos. Un indiferente espiritual es un tibio y ya sabemos que pasa con los tibios.

Entre sus sinónimos esta apatía, desinterés, abulia, displicencia, desafecto, desgano, desdén, desprecio, insensibilidad, indolencia, impasibilidad, neutralidad, frialdad. Por eso, la indiferencia es aquel sentimiento de permanecer inmóvil, tanto en movimiento como en sentimiento, ante alguna situación. Es escuchar la voz de Dios y no hacer nada, porque una cosa es no escuchar a Dios pero otra peor es escucharlo y no acercarme a su voz.

La palabra indiferencia proviene del término indiferencia, que describe el estado de ánimo de una persona en el cual no siente atracción ni rechazo por ninguna de las situaciones o asuntos que se halle enfrente. Es decir, se mantendrá en un punto medio. Apocalipsis 3:15-21 ni frio, ni caliente.

Anula la Indiferencia y abre la puerta

Hoy Jesús está a la puerta y si has escuchado su voz es momento de acercarte abrirle y recibirlo ya que Jesús en tu vida es pura ganancia, Jesús en tu casa es restauración, Jesús es tu cuerpo es sanidad, Jesús en tus finanzas es prosperidad, Jesús en tu corazón es salvación, no dejes a Jesús en la puerta.

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