Lucas 8: 22 Aconteció un día, que entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y partieron. 23 Pero mientras navegaban, él se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago; y se anegaban y peligraban. 24 Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza. 25 Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es este, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?

Todos en algún momento pasamos por momentos de tempestad en nuestras vidas. Creo que sería muy absurdo pensar que nuestra vida será solo felicidad y nada de momentos difíciles. 

La tempestad llega muchas veces para procesar nuestro carácter, para enseñarnos a madurar, o para simplemente son procesos de la vida que se nos presentan, y debemos afrontar. A veces, el preguntarnos el porqué de la tempestad no ayuda mucho. Pero si podemos en medio de esa tempestad, acudir a Jesús. 

La tempestad puede acelerar nuestras emociones, son esos momentos donde el pánico, la ansiedad, la tristeza toman partido de nuestras vidas. Donde la incredulidad se apodera de nosotros, y no podemos vivir en paz. 

Son esas noches tormentosas donde nada de lo que hagamos podrá ayudarnos a encontrar la paz. Es por ello que debemos correr a Jesús, pedirle que sea el calmando toda tempestad en nuestras vidas. 

Así como lo leemos en el libro de Lucas capítulo 8, los discípulos vivieron un momento de mucha tensión, pero al llamar al maestro, el maestro calmó toda tempestad. 

Y es que es así, solo el Señor puede calmar la tempestad en nuestras vidas. Solo Jesús puede traer la paz que nuestra alma necesita, solo el padre puede hacer que en medio de la tempestad, en medio de la ansiedad, en medio del estrés, podamos vivir en paz. 

Debemos llegar a la madurez de Cristo, debemos comprender que los procesos son parte de nuestras vidas, y en medio de cada situación, debemos pedirle a Dios que nos inunde de su infinita paz. 

Juan 16: 33 dice: “33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

Como lo leemos en Juan 16, solo en Jesús podemos encontrar paz. Solo en Jesús podemos caminar en propósito, entendiendo que él es nuestra guía, que él nos acompaña. 

Solo en Jesús tendremos paz. 

Como vemos, en el mundo podemos tener mucha aflicción, en el mundo tendremos muchos dolores, en el mundo tendremos mucha tempestad, pero debemos confiar en el Señor, debemos aferrarnos en él, y solo él podrá darnos la paz que sobre pase toda lógica y todo entendimiento. 

2 de tesalonicenses: 16 Que el Señor de paz les dé paz en todo momento y de toda manera. Que el Señor esté con todos ustedes.

Es tan importante mantener la calma en cada situación, es tan importante no perder el control. 

Nuestra oración de todos los días debe ser pedirle al señor que nos permita caminar en Paz. La paz del señor debe controlar nuestras emociones, nuestros pensamientos, y esta debe dominar hasta nuestra forma de actuar. 

Por ello la biblia dice en filipenses que no podemos angustiarnos por nada, antes debemos orar al señor, antes debemos clamar al padre, antes debemos colocar ante las todas nuestras luchas, nuestros problemas y nuestras inquietudes. 

Colosenses 3: 15 “15 Permitan que la paz de Cristo controle siempre su manera de pensar, pues Cristo los ha llamado a formar un solo cuerpo para que haya paz; y den gracias a Dios siempre”.

Todos los derechos reservado a APLICACIONES CRISTIANAS