Dios amado, antes de dormir quiero reconocer que todo lo bueno que viví hoy vino de Ti. Gracias por sostenerme cuando sentí debilidad, por darme sabiduría en mis decisiones y por nunca dejarme solo. Hoy dejo en Tus manos aquello que no pude resolver. Toma el control de mis preocupaciones y permite que mi corazón encuentre descanso en Tu presencia. En el nombre de Jesús, Amén.