“Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”. Mateo 26:41

Eran horas difíciles para el Señor Jesús. Él sabía que estaba por llegar la turba dirigida por Judas para prenderlo, enjuiciarlo y condenarlo. Les pide a sus discípulos que velaran y oraran porque se les avecinaba una serie de acontecimientos que probarían la fidelidad de ellos. Justamente la palabra “tentación” en griego es el vocablo peirasmós que significa “poner a prueba, experimentar, solicitar, provocación, adversidad”.

El Hijo de Dios ya sabía de antemano lo que iba a ocurrir, pero además también se los había dicho a sus seguidores. “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.” (Lucas 22:31-32). Iban a ser probados, zarandeados, movidos, pero como el que incitaría estos eventos era el mismo diablo con la intención de hacerlos tropezar y caer de su fe, entonces lo entendemos como una tentación.

Había que velar y orar, estar con los sentidos espirituales atentos, con el discernimiento espiritual al máximo, vigilando para no caer. La tentación se presentaría como una “puerta atractiva”, pero detrás estaba el mismo Satanás para hacer estragos. Jesús dijo “no entréis” en tentación. Podían pasar por delante de la puerta, pero el problema comenzaría cuando tomaran el picaporte y entraran por ella.

Las estrategias del diablo siempre son las mismas. Seducción, provocación, instigación, presión social, atracción placentera. Simbólicamente las puertas de la tentación parecen hermosas, con diseños estrafalarios, con iluminación y música atrapante. El pecado está en abrir la puerta y entrar. A partir de allí, súmale las peores consecuencias.

¿Estás siendo tentado? ¿Tienes alguna situación que está probando tu fidelidad a Dios? ¿Algún problema que te hace dudar de tu Dios Todopoderoso? Tenemos un recurso poderoso para momentos como estos: Ir a Jesús en oración confiando en el poder el Espíritu Santo para ser victoriosos.

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” (1 Corintios 10:13). ¡Ahí está nuestra victoria!

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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