“Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.  Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Juan 1:47-48.

Según lo dicho por Jesús, Natanael era un israelita que realmente buscaba la verdad. Este hombre era un conocido de Felipe, quien lo llevó a encontrarse con Jesús. Para sorpresa de Natanael, antes de que se produjera cualquier presentación, el Señor se refirió a él como un sincero y verdadero israelita. Entonces le preguntó: “¿De dónde me conoces?”. Y Jesús le respondió: “Cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Esas palabras fueron suficientes para que Natanael declarara: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel”. Wow, qué declaración tan profunda solo por saber que Jesús lo había visto debajo de la higuera.

Es que la mirada de Jesús revela que Él es omnisciente. Todo lo sabe. Conoce aun nuestros más íntimos pensamientos. No hay nada oculto ante Él. Muchas veces Jesús les dijo a sus discípulos lo que estaban pensando. “Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones?” (Marcos 2:8; Lucas 5:22).

La mirada de Jesús también revela que es omnipresente. Él está con nosotros siempre. Mientras Jesús oraba a solas con el Padre, podía “ver” a sus discípulos remando en una tormenta. “Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar; y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario…” (Marcos 6:46-48). El Señor nos ve en toda situación.

Jesús le respondió a Natanael: “Yo te vi”, y esa respuesta es válida también para hoy y siempre. Él sigue siendo el mismo Dios. Conoce nuestras inquietudes nunca expresadas, temores y dudas, nuestros fracasos y éxitos, nuestros sentimientos más íntimos. Jesús nos sigue diciendo “Yo te vi, yo te veo, y te seguiré viendo”. Su expresión no tiene la connotación de vigilancia policial sino la de un padre que está atento a todo lo que hace y necesita su hijo.

Hay algo en tu corazón que hasta ahora creías que nadie sabía. Jesús lo sabe y está a tu lado para levantarte, restaurarte, y darte una nueva dirección. Él espera cumplir un propósito muy especial contigo.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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