Para nadie es un secreto que estamos en tiempos difíciles, el comportamiento de las personas cambió radicalmente y muchas veces cualquier circunstancia es propicia para una discusión. 

No estamos exentos a pasar por problemas como estos, sin embargo, podemos buscar en la mayor medida posible, caminar con prudencia, esta es la mejor manera de comprender una situación y poder conseguirle una respuesta. 

A medida que ocurren distintas situaciones, las personas tienden a convertirse más incontrolables, esto lo decimos haciendo referencia al continuo peleas en públicos, a medidas que observamos en función a venganzas a comportamientos descontrolados. Todo esto ocurre por no poder canalizar sus emociones, dejando al descubierto la falta de control propio. 

Salmo 30 verso 1. Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado, y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí.

Dios es tu mayor defensa

Cuando actuamos de manera impulsiva nos defendemos bajo nuestros propios criterios, pero lo cierto es que al caminar con prudencia dejamos que Dios nos guíe en sabiduría y que sea él nuestro mayor defensor. Él conoce nuestros pensamientos y conoce nuestro proceso, él conoce a aquellos que no adversan y muchas veces son solo parte de un proceso para moldear nuestro carácter. 

Defendernos con nuestras propias fuerzas puede dejar marcas de vida, a nosotros y aquellos que nos rodean. Muchas veces la prudencia es vital incluso para que sea moldeada la vida de quien te está siendo obstáculo de vida. 

Nunca sabremos cuando la ruleta de su vuelta completa y Dios te coloque esa misma persona para atenderla y ayudarla por alguna situación difícil. Podemos decir que es aquí en donde se mide la verdadera respuesta, si actuamos con prudencia nos podemos colocar por encima del problema y conseguirle una solución madura, si no caemos tan bajo que no podremos controlarnos a nosotros mismos. 

Proverbios 20 verso 22 No digas: Yo me vengaré; espera a Jehová y él te salvará. 

Pide siempre dirección 

Sabemos muy bien lo difícil que puede ser controlarse y esperar el momento correcto para actuar. 

Las heridas que dejan diversas peleas o situaciones pueden ser un poco fuertes, tal vez las intensas ganas de defenderse por algún mal gesto o comentario en tu contra, sin embargo, el defendernos a nuestra manera acarrea consigo consecuencias, por ello es tal nuestra motivación de pedirte que camines con prudencia, es mejor pedirle dirección al padre y que él te guíe en la respuesta sabia. 

Proverbios 15 verso 1 la blanda respuesta aplaca la ira, mientras que la áspera la hace subir. 

Cuando andamos caminando con prudencia, somos respuesta clara de que tenemos dirección. Siempre que en la intimidad, muy temprano o durante el día te encomienden a Dios, la dirección vendrá a tu vida.

¿En qué consiste la dirección?

En primer lugar, se trata de tener tu horizonte muy claro, una persona que tiene dirección, conoce la prudencia y sabe que cualquier altercado fuera de lugar puede complicar sus proyectos, planes o metas. Incluso, inconvenientes por falta de dirección y prudencia pueden afectar excelentes propósitos de vida. 

Siempre fija tu mirada que después de cualquier inconveniente Dios te dará la respuesta, algunos procesos son necesarios para crecer como personas. 

Caminar con prudencia evita grandes riesgos 

Ahora bien, en términos más radicales, tenemos que considerar la prudencia como parte de nuestras vidas. La sociedad en que vivimos hoy en día es cada vez más violenta, reaccionan antes de pensar y acaban e incluso con la vida de personas con hermosa proyección. Esto se debe al avanzado descontrol y descomposición de los valores humanos. 

Proverbios 12 verso 16 el necio muestra enseguida su enojo, pero el prudente pasa por alto el insulto.

Solo a través de la biblia podremos controlar esos aspectos de nuestras vidas que nos pueden llevar a responder de manera acelerada y evitar de esta forma riesgos que pueden llegar a ser fatales. 

Lucas 21 verso 14-15 Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder en vuestra defensa; porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir  ni contradecir todos los que se opongan. 

Ciertamente, no estamos exagerando, las noticias son el plato de cada día con la pérdida de vidas inocentes por decisiones imprudentes. En cualquier escenario, la falta de control y dominio propio llega a tomar protagonismo. 

¿Qué trae consigo la prudencia?

  • Siempre nos lleva a ser equitativos, actuar de forma justa
  • Control y dominio propio
  • Respecto y sabiduría para hablar
  • Cambios de conducta
  • Pensamientos que distinguen lo correcto de lo incorrecto
  • Reflexión ante los conflictos

¿Cómo emplear la prudencia de forma correcta?

Lo primero que debemos controlar son las emociones y esto se hace cada vez que encomendamos nuestro día a Dios. Posterior a ello tendremos pensamientos sanos y por supuesto nuestra lengua y acciones se verán sujeto acorde a nuestra personalidad. 

Actuaremos de modo correcto analizando la situación antes de poder establecer una respuesta automática orientada a nuestros impulsos. Veremos las consecuencias antes de poder responder. Analizaremos los riesgos que se corren y las posibles soluciones para evitar el inconveniente. 

Mateo 7 verso 24 Por tanto, todo el que oye estas palabras y las pone en práctica es semejante a un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. 

Las vidas que son cimentadas sobre la roca son aquellas que perduran para siempre, y no solo hablamos por la vida venidera, sino por la prudencia con la que se trabaja y vive, por los valores que se fomentan en la familia, y por el respeto a los demás. Es mejor callar ante un insulto que actuar de manera airada y terminar en el peor conflicto de tu vida. 

Sé sabio y guarda silencio cuando creas correcto, créeme que Dios te dará la respuesta ante cualquier tribulación y el mayor ejemplo de ello es la largura que vendrán para tus días. 

Proverbios 13 verso 10 El orgullo sólo genera contiendas, pero la sabiduría está con quienes oyen consejos. 

Deje que el orgullo mengue, actúa con prudencia y ten por seguro que Dios respalda todas tus decisiones y situaciones.

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