1 de Pedro 2: 9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
Cuando seguimos a Cristo debemos tener muy clara cuál es nuestra identidad. Comúnmente, decimos seguir y amar a Dios, pero vivimos anclados a la culpa y a la condenación de nuestras vidas, y se nos olvida el amor, y la gracia inmerecida que el padre nos ha dado.
Cuando vivimos más desde la culpa, y aferrado a nuestros pecados, o lo que en un momento fuimos, o las fallas que tenemos, tenemos una vida llena de altos y bajos, que no nos dejarán conocer nuestra verdadera identidad.
Romanos 8: 1 dice “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Debemos entender que si andamos en Cristo, no hay condenación que valga. Cuando no entendemos esto, sino que más bien nos auto condenamos, entonces nuestra vida no avanza.
Esto nunca nos permitirá vivir una relación pura con el espíritu santo, sino que siempre terminaremos orando desde nuestras debilidades y culpas, sin ni siquiera ver el perdón de Dios reflejado sobre nuestras vidas.
Dios nos ama, y nos ha amado tanto que el desde antes de la fundación del mundo nos ha escogido como obra suya. El problema, es que a veces nosotros mismos no nos sentimos aptos para acercarnos a Dios.
Nosotros jamás podremos amar a Dios más de lo que él nos ha amado, porque esta es una línea descendente que nos recuerda que su misericordia es infinita. Tan infinito fue su amor que entregó su hijo por nuestras vidas.
Entonces nuestra identidad debe ser sin culpas, sin complejos, sin temores, sin condenación, debemos entender que Dios nos ha llamado para grandes cosas, y para ello debemos definir nuestra verdadera identidad.
Jesús pagó por tus pecados.
Si has conocido a Dios, y lo has aceptado en tu corazón, debes conocer que él ya pagó por tus pecados, tus rebeliones, tus iniquidades. Dios te amó de tal manera que quiere hacer contigo cosas extraordinarias, y cuando entiendes esto, hasta tu adoración y búsqueda cambia.
Ya no te acercas a Dios con un espíritu incorrecto, sino que te acercas al padre con seguridad y fe, sabiendo que el señor tiene tesoros y un propósito eterno para ti.
Cuando conoces tu verdadera identidad, empiezas a vivir en libertad, y a experimentar la libertad que Cristo para ti. Dejas de menospreciar tu llamado, y comienzas a caminar con pasos de fe, hacia tu verdadero llamado.
Si experimentas la libertad con la que cristo te ha hecho libre, entonces erradicas de ti todo pensamiento tóxico, y comienzas a ser un ente transformador capaz de traer sanidad a todo su alrededor.
Has nacido de nuevo.
2 de Corintios 5: 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Si en verdad aprendes esta máxima, dejarás el pasado tormentoso atrás y ni siquiera los recuerdos vendrán.
La razón por la que muchas veces nos apartamos de Dios, es porque no aceptamos que somos nuevas criaturas, y caminamos marcados por la culpa o la vergüenza, pero esto no debería ser así, pues Dios no nos condena, entonces nosotros no deberíamos hacerlo.
Cuando nacimos de nuevo, el señor nos traslada del reino de las tinieblas al reino de la luz admirable, y esto nos hace ver que ya no podemos vivir condenados a la esclavitud.
Necesitamos romper este esquema que nos hace vivir esclavizados, y atormentados por las cosas que hicimos o que pasamos.
Aférrate a la cruz, esta es la mejor manera de no permitir que las tinieblas se apoderen de ti, y dejar fluir el amor y el poderío de Cristo.
¿Cómo debería ser tu actitud?
Si en verdad has visto la bondad de Dios en ti, y como el espíritu santo ha transformado tu vida, entonces el siguiente paso es manifestar los frutos de cambio y de transformación de lo que Dios ha hecho en ti.
Cuando el Padre cambia tu vida, y tu corazón, lo más sensato es que nuestra actitud sea diferente, que seamos verdaderos cristianos, compasivos, amorosos, generosos, y serviciales.
No podemos seguir cautivados por el sistema, no podemos seguir caminando en nuestros propios afanes. Cuando el amor de Dios te ha transformado por completo, entonces allí viene la verdadera vida de fe.
Empiezas a manifestar a otros lo que Dios ha hecho en ti.
Que tu seas referencia de un evangelio de poder, que no negocia sus convicciones, que mantiene sus principios, pero que al mismo tiempo sabe manifestar la gracia de DIOS, y el amor al prójimo.
Es así como debes caminar, lleno de poder, de amor, de justicia, y de cambio. Manifestando la verdadera identidad de cristo en ti.
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25 agosto, 2026 a las 3:48 am
Un
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