Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 2 Corintios 3:17
Qué común es buscar ayuda en otras fuentes y olvidarnos que solo Jesús puede traernos la libertad que necesitamos.
Actualmente, vivimos en la era de la información, cuando estamos cargados o atribulados por cualquier circunstancia, a veces es mejor correr a lo que dice internet, que refugiarnos en Jesús.
Subestimamos mucho el poder del evangelio, a veces lo vemos como algo místico, y la incredulidad no nos permite creer que en el poder de nuestra cruz está nuestra sanación.
Actualmente, los medios de comunicación, las redes sociales, y el mundo en general, nos hacen vivir más enfocados en lo que queremos alcanzar, olvidándonos de nuestro Dios.
Si hacemos una evaluación en nuestra vida, podemos ver que a veces hay cárceles espirituales, emocionales, económicas, o de cualquier otra índole, que sólo pueden ser liberadas a través del poder de la cruz, a través de Jesús.
Todos los días de nuestra vida debemos siempre pensar a quien corremos, cuando la nube de la desolación llega.
¿A QUIÉN BUSCAS?
Tienes un problema de ansiedad, no logras dominar tu carácter, las emociones te están jugando un mal partido, te sientes triste porque hay cosas que no puedes controlar, o porque hay cosas que te salen mal. ¿A quién buscas cuando esto sucede?
Muchas veces no conciliamos ni siquiera el dormir, y lo primero que hacemos es buscar en internet las recetas o ejercicios que podemos hacer para dormir bien; y olvidamos reposar en Dios, pidiéndole que su dulce reposo nos acompañe.
En ocasiones deseamos salir de las maldiciones financieras, de las deudas, o de la escasez, y nos olvidamos de pedir al padre un milagro, y solo confiamos en nuestra propia fuerza.
Cuando pasamos por un quiebre en nuestro matrimonio, a quien corremos primero, ¿a nuestros amigos, por una ayuda?, o ¿a nuestro señor?
El padre no puede ser tu último comodín, el padre debe ser tu prioridad. Debe ser en verdad tu refugio, tu sustento, la base y el fundamento de tu vida de fe.
¡Tengo mucho estrés, y ansiedad!, corro a Jesús, porque la palabra dice: 1 de Pedro 5:7 “7 echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.
Sé que puedes buscar ayuda profesional, incluso tomar cosas que te ayuden a equilibrar tus emociones, pero si no corres a Jesús, entonces no podrás alcanzar la libertad plena.
En la sociedad que vivimos hoy en día, hay muchas personas buscando sanar de forma externa, cambiando los hábitos, y las disciplinas, que no está mal, pues todo es un complemento, pero la fuente principal de nuestras vidas es Jesús.
Que tu adoración rompa las cadenas.
Hechos 16: 25-31
25 A eso de la medianoche, Pablo y Silas se pusieron a orar y a cantar himnos a Dios, y los otros presos los escuchaban. 26 De repente se produjo un terremoto tan fuerte que la cárcel se estremeció hasta sus cimientos. Al instante se abrieron todas las puertas y a los presos se les soltaron las cadenas. 27 El carcelero despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada y estuvo a punto de matarse, porque pensaba que los presos se habían escapado. Pero Pablo le gritó:
28 —¡No te hagas ningún daño! ¡Todos estamos aquí! 29 El carcelero pidió luz, entró precipitadamente y se echó temblando a los pies de Pablo y de Silas. 30 Luego los sacó y les preguntó: —Señores, ¿qué tengo que hacer para ser salvo? 31 —Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos —le contestaron.
Si en verdad buscamos en nuestras vidas romper las cadenas de la aflicción, desesperación, estrés y ansiedad, debemos en primer lugar levantar un altar al señor.
Cuando buscamos a Dios a través de la oración y la adoración, debemos entender que de esta manera podemos ser libres de toda aflicción.
Me gusta este pasaje de Hechos, porque dice que Pablo y Silas solo adoraron al Señor, y esto produjo un estruendo que hizo que se soltaran las cadenas de nuestras vidas.
Muchas veces cuando queremos salir de las opresiones, buscamos todos los mecanismos humanos, pero olvidamos nuestra esencia como CRISTIANOS, que es buscar a Dios, por medio de la adoración.
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