3 de Juan “2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
Hay algo que debemos tener presente todos los días de nuestras vidas, y es que nuestra prosperidad no viene a causa de un sistema humanista, nuestra prosperidad viene de parte de Dios.
Cuando vivimos una vida en santidad a Dios, en consonancia con su palabra, y cumpliendo sus fundamentos, entonces nuestra vida será bendecida por la poderosa mano del eterno.
Dios desea que seamos prosperados, y es que la prosperidad no solo es para un bien único en sí mismo, Dios busca bendecirnos para que nosotros podamos bendecir la vida de otros.
No se trata de cuánto dinero tengas en la cuenta, se trata de la forma en como vives, y cómo puedes ayudar a los que están a tu alrededor.
¡Todo te será añadido!
Mateo 6: 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Cuando leemos mateo 6:33 debemos entender que esta es la máxima más grande que existe en cuanto buscar a Dios.
Cuando buscamos el reino de Dios y su justicia, dice la biblia que “todas las cosas serán añadidas”, no dice algunas, dice ¡todas!
Esto no quiere decir que debemos quedarnos de brazos cruzados esperando que esto suceda, esto quiere decir que debemos de una u otra forma, descansar en DIOS, y no dejarnos dominar por el afán de querer hacer dinero a toda costa, olvidando las prioridades de nuestra vida.
Cuando nos alineamos con Dios, podremos ver como las bondades del cielo comienzan a alcanzarnos. La palabra prosperidad debe asociarse con la forma en como nosotros dejamos huellas y extensión en esta sociedad.
No puede relacionarse con el área del dinero, pero sí podemos considerar que Dios desea prosperar nuestras vidas económicamente, para nosotros así extender su palabra a otros.
Pero cuando hablamos de prosperidad, debemos buscar la forma de preocuparnos tanto en cuanto tenemos, o lo que aún no tenemos, y debemos enfocarnos en que las promesas de DIOS se activarán a nuestro favor.
¡Aprendamos a DAR!
Si tenemos muchos pero damos poco, nada estamos haciendo. No podemos tener una actitud mezquina con lo que Dios nos ha entregado.
Si crees que Dios te ha bendecido con un hogar, una familia, un negocio, o un trabajo, tu tarea como la de todo cristiano debe ser dar a los demás de lo que has recibido.
Por más que acumules cosas, si no tienes claro el principio de dar, sino que más bien eres egoísta, entonces tu prosperidad solo se quedará en el plano natural.
Pero cuando eres desprendido, cuando entiendes que mejor es dar que recibir, cuando bendices la vida de una persona necesitada, entonces podrás abrir las puertas de lo sobrenatural en tu vida.
Creo que el legado más grande que podemos hacer en esta tierra no es alcanzar la fama del mundo, sino más bien transitar por esta sociedad dejando huellas imborrables, en los corazones de los más necesitados.
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