Proverbios 13: 4dice “El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada.

Eclesiastés 9:10 “10 Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.

Cuando hablamos de una persona perezosa, como lo indica la biblia, nos referimos a una persona que es inconstante, que no cumple con sus asignaciones. Que siempre está indispuesta, y nada desea alcanzar. 

Es fácil distinguir a una persona así, pues por lo general, son personas de doble ánimo, que nunca terminan de concluir una tarea. 

Cuando nos dejamos llevar por la flojera, el doble ánimo, y la falta de interés en las cosas que hacemos, entonces estamos acarreando un espíritu de pobreza, y miseria sobre nuestras vidas. 

La pereza trae consecuencias muy perturbadoras en nuestras vidas. 

Lo primero que hace la pereza en tu vida es que te impide lograr tus objetivos, pues una persona que vive con este espíritu no logrará jamás alcanzar los sueños, y las metas que se ha propuesto. 

La pereza es un mal hábito que incorporamos en nuestras vidas. Cuando no desistimos de ella, esta permanece en nuestras vidas, y se convierte en parte de nuestro estilo de vida. 

El hombre, o la mujer perezosa no sabe asumir riesgos. Es un tipo de persona que se queda de manos cruzadas, mientras las oportunidades le pasan por el frente. Es una persona de espíritu conformista, que no está dispuesto ir una milla más allá. 

La inseguridad es otra de sus cualidades, pues a la hora de tomar decisiones, por sus malas acciones, el perezoso se vuelve una persona insegura sin capacidad de discernir qué está bien y que estará mal. 

Una persona perezosa hace esto: 

Posterga todas las cosas en su vida: Cuando dejamos para mañana las cosas que debemos hacer hoy, estamos abriendo una puerta a la procrastinación. Esto es uno de los errores que atentan con nuestra vida. 

Si continuamos postergando nuestras tareas, nuestros planes, nuestros sueños, y nuestras metas, entonces nunca alcanzaremos el propósito que Dios tiene para nuestras vidas. 

Postergar es un vicio muy incorrecto que añadimos en nuestra vida, y que si lo seguimos alimentamos no podremos nunca alcanzar nuestros sueños. 

Cuando postergamos, y dejamos todo para después, entonces viviremos angustiados, afanados, y con una frustración incesante que no nos dejará avanzar. 

Eclesiastés 11: 4 El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará.

La persona perezosa se convierte en esclava. 

Quien no puede culminar sus tareas a tiempo, quien no puede terminar sus actividades, quien siempre tiene una excusa para avanzar en sus tareas o proyectos, vivirá siempre esclavo del sistema, de hacer las cosas sin tiempo, y sin visión. 

Una persona perezosa nunca podrá avanzar, pues este mal hábito le consume la pasión, las ganas, y la productividad. Es por ello que debemos aplicar la diligencia, en todas las cosas que hacemos. 

El hombre diligente. 

Proverbios 22: 29 “El que es hábil en su trabajo estará al servicio de reyes y no tendrá que servir a gente de poca importancia.

Proverbios 10: 4 “El que no se anima a trabajar, empobrece: el que trabaja duro, se enriquece”. 

El hombre diligente es capaz de trabajar duro, y esto lo ayudará a ser una persona productiva. Es hábil en todo lo que hace, rompe con cualquier indicio de inconstancia, indiferencia, y falta de ánimo. 

Una persona diligente mantiene un enfoque preciso en sus objetivos y no se detiene. Tú mismo puedes convertirte en una persona diligente, solo debes aplicar ciertos principios y dejar de caminar con el doble ánimo. Tengas, o no ganas de hacer las cosas, deberás hacerlo, y de allí parte lo que te ayudará a alcanzar la plenitud en todo lo que te propongas. 

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