Así como le pedimos a Dios que sane nuestro cuerpo físico, también debemos pedirle al señor que sane nuestro corazón. 

El corazón es el lugar donde tenemos esas emociones y sentimientos encontrados, es donde atesoramos todo lo que nos acontece en la vida, y de cierta forma, es el lugar donde luego producimos lo que hay en él. 

Si nuestro corazón está bien, todo nuestro mundo exterior está bien. Cuando una persona guarda en su corazón sentimientos de amargura, desolación, tristeza y frustración, entonces nuestro semblante lo hará notar. 

La biblia dice en Proverbios 4: 23 “Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida”.

Si quieres vivir bien debes guardar tu corazón a toda costa. No puedes permitirte guardar sentimientos de ira, de rabia y de rencor. Nuestro corazón también necesita experimentar la libertad y la sanidad que solo puede proporcionar Cristo Jesús. 

Pídele a Dios que cree un nuevo corazón sobre ti. 

Salmo 51: Dios mío, crea en mí un corazón limpio.
    Una vez más quiero ser fiel en mí espíritu.

Todos los días de nuestra vida debemos pedirle a Dios que saque de nuestra vida todos esos sentimientos que hay en nuestro corazón. 

Sentimientos que nos alejan de Dios, sentimientos que nos hacen vivir amargados, sentimientos que nos hacen vivir fuera de la comunión de Dios. 

Pidámosle a Dios que nos ayude a remover todo aquello que se anida en nuestro corazón, que no nos deja vivir en libertad. 

Nuestra oración todos los días debe ser pedirle al señor que nos cambie y nos transforme el corazón. 

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