Padre amado, gracias por cada persona que hoy tuvo un gesto bueno conmigo. Gracias por quien me escuchó, por quien me ayudó y por quien simplemente estuvo presente. A veces olvido cuánto bien recibo a través de otras personas. Esta noche quiero agradecerte por ellas. Bendice sus vidas y sus hogares. Ayúdame también a ser mañana esa persona que escucha, anima o ayuda a alguien. Ahora dame un descanso tranquilo y renueva mis fuerzas para un nuevo día. En el nombre de Jesús, Amén.