Padre amado, hoy te pido que cuides especialmente mis palabras. Que no hable desde el enojo, el cansancio o la impaciencia. Dame sabiduría para saber cuándo hablar y humildad para saber cuándo guardar silencio. Ayúdame a animar en lugar de criticar y a escuchar antes de juzgar. Gracias por las personas que pondrás hoy en mi camino. Que mi manera de tratarlas refleje el amor y la gracia que Tú tienes conmigo. En el nombre de Jesús, Amén.