Un caso de inmoralidad juzgado
5 De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. 2 Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?
3 Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. 4 En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, 5 el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.
6 No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? 7 Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. 8 Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.
9 Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; 10 no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. 11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. 12 Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? 13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.
🌿 Reflexión
Pablo nos recuerda que la fe verdadera no consiste solamente en conocer la Palabra de Dios, sino también en vivir de acuerdo con ella. Cuando toleramos aquello que sabemos que está mal, corremos el riesgo de acostumbrarnos al pecado y permitir que afecte nuestro corazón y a quienes nos rodean.
La imagen de la levadura nos enseña que incluso las pequeñas decisiones pueden tener grandes consecuencias. Por eso, Dios nos llama a vivir con sinceridad, integridad y verdad, sin confundir el amor con la aceptación de todo comportamiento.
Este pasaje nos invita a examinar nuestra propia vida, reconocer lo que necesitamos cambiar y buscar una fe que se refleje en nuestras acciones. La corrección debe nacer del amor y del deseo de restaurar, nunca del orgullo o del desprecio hacia los demás.
🙏 Oración
Señor Jesús, examina mi corazón y muéstrame aquello que necesito cambiar. Dame humildad para reconocer mis errores, valentía para apartarme del pecado y sabiduría para actuar siempre con amor y verdad. Que mi vida refleje una fe sincera y que nunca olvide tu gracia y tu misericordia. Amén.
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