Señor, gracias porque este día tuvo un final y ahora puedo detenerme. No todo necesita resolverse hoy. No todos los mensajes necesitan una respuesta inmediata ni todos los problemas una solución esta noche. Ayúdame a comprenderlo de verdad. Quiero apagar el ruido, dejar mis responsabilidades por unas horas y descansar. Renueva mi cuerpo, mi mente y mi ánimo. Guarda mi hogar y permite que mañana pueda volver a mis tareas con más claridad, paciencia y fuerzas. En el nombre de Jesús, Amén.