63 Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, 2 Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado… Seguir leyendo →
11 Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden… Seguir leyendo →
62 En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación. 2 Él solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho. 3 ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre, Tratando todos vosotros de aplastarle Como pared desplomada… Seguir leyendo →
El sacerdocio de Melquisedec 7 Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, 2 a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre… Seguir leyendo →
61 Oye, oh Dios, mi clamor; A mi oración atiende. 2 Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo, 3 Porque tú has sido mi refugio, Y torre… Seguir leyendo →
“LA IMAGINACIÓN DEL CORAZÓN” “Antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres… Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo… Seguir leyendo →
60 Oh Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste; Te has airado; ¡vuélvete a nosotros! 2 Hiciste temblar la tierra, la has hendido; Sana sus roturas, porque titubea. 3 Has hecho ver a tu pueblo cosas duras; Nos hiciste beber vino de aturdimiento…. Seguir leyendo →
13 Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, 14 diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. 15 Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa. 16 Porque los hombres ciertamente juran por… Seguir leyendo →
59 Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; Ponme a salvo de los que se levantan contra mí. 2 Líbrame de los que cometen iniquidad, Y sálvame de hombres sanguinarios. 3 Porque he aquí están acechando mi vida; Se han juntado contra mí… Seguir leyendo →
6 Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, 2 de la doctrina de bautismos, de la imposición de… Seguir leyendo →