Jesús, hoy hubo momentos que me dolieron y otros que me hicieron sonreír. En todos pude ver Tu mano. Gracias por acompañarme, por darme fuerza y por cuidar de mí. Esta noche quiero descansar bajo Tu mirada. Calma mis pensamientos y sana mis heridas. Que mi sueño sea profundo y mi espíritu se renueve. Gracias por Tu fidelidad que nunca falla. Amén.