Padre amado, al cerrar los ojos pongo mi vida completamente en tus manos. Tú conoces mis luchas, mis deseos y mis preocupaciones. Te entrego todo lo que no puedo controlar y descanso en tu fidelidad. Gracias porque nunca me dejas solo. Llena mi corazón de calma y guarda mi descanso. Esta noche duermo confiado, sabiendo que Tú cuidas de mí y de todo lo que amo. Amén.