Señor, si el miedo quiere ocupar mi corazón, recuérdame que Tú estás conmigo. Tú eres más grande que cualquier dificultad. Dame valentía para avanzar y fe para confiar, aun cuando no entienda. Espíritu Santo, fortalece mi interior. Hoy decido no vivir dominado por el temor, sino sostenido por tu verdad y tu poder. Amén.