Todos en algún momento de nuestras vidas pasamos por un hecho traumático como este. Puede ser algo totalmente difícil de superar. Perder a un ser querido es doloroso y sin duda alguna deja huellas en nuestra vida. Sin embargo, mediante la biblia podemos fortalecernos y recibir esa guía en medio de la aflicción. 

No estamos exentos a pasar procesos dolorosos, al contrario, deberíamos entender que parte de la vida es dejar ir a quienes amamos en el momento que corresponda ¿Por qué? La realidad es que en medio de la carne, no somos eternos, esta vida es transicional. 

La eternidad se vive por medio de nuestro espíritu.

Ahora bien, la esperanza es la que nos aguarda y ayuda a superar tan difícil dolor. Debemos estar afianzados en que Dios nos fortalece en medio de cualquier dificultad, y que por sobre todas  las cosas, jamás debemos dejar de buscarle. 

Salmo 57 verso del 1 al 3: Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos. Clamaré al altísimo, al Dios que me favorece. Él enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa; Dios enviará su misericordia y su verdad.

La intimidad diaria con tu creador te irá fortaleciendo, la vida está llena de altos y bajos, y es en esos momentos tan oscuros que debemos consolidar nuestro vínculo con él. Durante las mañanas dedica el tiempo que corresponde a orar y meditar en su palabra, ciertamente es uno de los primeros pasos.

Es normal que las personas se desorienten un poco los primeros días de la pérdida de ese ser querido, comienza un proceso de confusión por la debilidad de la mente. Es justo en ese momento que más fuerte debe ser la convicción de lo que dice la biblia:

Filipenses 1: verso 21 Para mí el Vivir es Cristo, y morir es ganancia. 

Los que parten conociendo el amor de Dios y la entrega de Jesús, van a un mejor lugar. Los que quedamos, pasamos el trago amargo del dolor por la carencia humana, pero vivimos confiados en que después de esta vida estaremos en un mejor sitio. 

Morada tenemos en el cielo para con el padre. No podemos decir que no te aflijas, no llores, o tal vez no caigas en depresión. Algunos procesos son necesarios incluso para superar la pérdida y continuar hacia algo mejor. 

No existen culpas, esa fue su voluntad

Lo primero que llega a la mente del creyente es la responsabilidad de creer que la pérdida por una u otra razón recae sobre él. Tenemos que entender que la soberanía de Dios es única y que siempre los procesos ocurren bajo su voluntad. Nuestras vidas son amoldadas y transformadas siempre bajo sus lineamientos. 

Dios conoce nuestro final, es por ello que las pérdidas, por muy difícil de entender que parezcan, forman parte de la historia de nuestras vidas. 

La mente se convierte realmente en un campo de batalla, en donde las acusaciones vienen con el fin de sumergirte en una depresión. Si de algo estamos seguros, es que aun si existieran mil formas de prevenir la pérdida, está igualmente ocurriría. Nuevamente, se trata de respetar el proceso que conlleva la voluntad de Dios. 

1 Pedro 4:19 De modo que los que padecen haciendo la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel creador, y hagan el bien. 

Consejos para encontrar el consuelo

Realmente consuelo es lo que necesitan aquellas personas que pasan por una trágica pérdida. Ese descanso y alivio del dolor. Pero el tiempo tomará un papel importante en el proceso de sanación. 

Al meditar en su palabra encontramos el Salmo 34 versos 18-19: Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas las librará Jehová. 

  • Orar siempre por fortaleza: Lucas 18:1 
  • Medita en su palabra Juan 14:23
  • Esta firme y cumple tu llamado 2 Timoteo 4: 5

Tenemos promesas que nos afianzan en la vida después de la muerte, y aunque sea difícil entenderlas, son un vivo ejemplo de esperanza en la resurrección. Dios nos muestra a través de su palabra que la vida en la tierra es solo un periodo de tiempo, que la eternidad espera por nosotros junto a Él.

Estos serán días llenos de aflicciones, de dolor y de amargura, pero una vez hayan pasado estas cosas, Dios sanara y restaurara tu vida para llevarte a algo mejor. Un espacio en donde incluso tú serás usado para consolar a quienes te rodean, y que de alguna forma atraviesan en el mismo proceso. 

Nuestra alegría es la esperanza, la certeza de creer, la fe no fingida, la eternidad. 1 de juan 1:25 Y esta es la promesa que él nos hizo, La eternidad.

Para mantenernos en este anhelo, debemos estar siempre conectados con su amor, buscar la consagración y tener un proceso de sanación en el corazón únicamente se logra con el amor de Dios. Así lo certifica Judas 21: Conservaos en el amor de Dios esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. 

De la muerte a la vida

Por un tiempo será el proceso, pero recuerda: esta vida es transicional. No somos de esta tierra. Nuestra morada está con el padre. Nosotros vivimos y creemos en la vida eterna. 

Juan 5:24 De cierto, de cierto os digo: el que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida. 

Nuestro consuelo está en las escrituras, en conocer qué nos hemos separado de esa persona que amamos solo por un tiempo. Como cristianos debemos estar firmes, creer y seguir avanzando a pesar de las aflicciones. 

Juan 10:27-28 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 

¡Ánimo! Debes continuar, tus sueños, tus metas y tus proyectos aún están en pie. Dios te guiará y respaldará, te sanaría del dolor y te llevará por el camino correcto. Sé inspiración y modelo a otros, de seguro tendrás el valor y el amor de consolar a quienes sufren a tu alrededor.

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