Efesios 3:14-16 “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu”.

La palabra es clara cuando nos expresa que la única manera de ser fortalecidos en nuestro hombre interior es por medio del espíritu santo. Dios es un ser tripartito, es padre, hijo y espíritu santo, esta última persona ha sido diseñada para alimentar y fortalecer nuestro ser interno.

El Espíritu Santo fortalecerá tu hombre interior para no perder tu fuego evangelizador

El espíritu santo nos redarguye de todo pecado guiándonos a la verdad para dar de gracias lo que por gracia hemos recibido. Él es nuestro guía, nos direcciona, nos habla, intercede por nosotros delante del padre y del hijo.

Es decir si Cristo nos salvó o nos liberto, el espíritu santo nos guiará a cuál debe ser el siguiente paso, que cosas viejas debo abandonar y cuáles nuevas debo abrazar, a su vez me guiará por sendas de justicia para llevar salvación a quienes lo necesiten.

Hay ciertas situaciones donde necesitas alguien con quien hablar

Hay momentos en los que necesitas ser escuchado por alguien que no te condene, alguien que te escuche y te de paz, alguien que responda a tus incógnitas más grandes, que te llene y que te encamine por el camino correcto.

Es allí en donde encontramos al espíritu santo, él es una persona que nos habla, nos escucha y nos guía, mi mejor amigo debe ser el espíritu santo, en el confía mi corazón y en él debe reposar mi alma.

El espíritu santo enciende un fuego en nuestras vidas

La única manera de reproducir la gracia depositada en nuestras vidas es por medio de conocer la palabra, vivirla y teniendo un encuentro con el espíritu santo, la palabra nos enseña que en el pentecostés, el espíritu santo se apareció como un viento recio.

Dice la palabra en el libro de hechos capítulo 2, que estaban todos unidos en el poder del acuerdo y de repente el viento recio llenó toda la casa y fueron llenos del espíritu santo como un fuego que ardía sobre cada uno.

Esa pasión que te mueve a orar, adorar, leer su  palabra, bendecir personas, ser un hijo de Dios, es el fuego del espíritu santo sobre tu vida, no dejes que se apague, debes avivarlo cada día.

El espíritu santo lo llena todo

La palabra dice que fue lleno todo por el espíritu santo, Dios no es un Dios de medias, cuando él llega a nuestras vidas, toca la puerta para llenarlo y cambiarlo todo.

Su manual de vida dice que el que comenzó la buena obra en nosotros la terminará y la perfeccionará, esto quiere decir que el vino para quedarse y cambiar la historia de nuestra vida. Si todavía hay áreas en las que no ves progreso, quizás esas áreas no se las has entregado por completo al Señor.

Tal vez no estas escuchando la voz de su santo espíritu que quiere guiarte hacia su verdad.

Honrados de ser usados por el espíritu santo 

Somos vasijas de honra cuando dejamos que el espíritu santo habite en nuestras vidas, cuando nos dejamos moldear por su presencia, cuando somos direccionados hacia donde su palabra nos puede llevar.

2 Timoteo 2:21 “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra”

No permitas que tu pasado impida el fluir del espíritu santo sobre tu vida, dale acceso y control de tu ser y verás cosas que ojo no vio ni oído oyó, sobre tu vida, casa y generación.

Que tu antorcha no se apague

Una lámpara no fue hecha para esconderla debajo de una cama, así tampoco la unción del espíritu santo fue depositada en tu vida para ser descuidada o que se apague sin cumplir propósito.

Es necesario que cada día avives el fuego del don, del espíritu santo que está en ti, porque no eres una persona llena de cobardía, al contrario el espíritu de Dios te otorga poder, amor y dominio propio.

Por algo su palabra nos revela que no hay vergüenza en el evangelio porque es poder de Dios para todos aquellos que en él creen.

Tu pasión viene del espíritu santo

Puedes conocer la palabra, puedes asistir a una iglesia, puedes diezmar y ofrendar, pero si no tienes comunión con el espíritu santo, entonces tu pasión desaparecerá, porque el fuego que hay en ti proviene de él.

Necesitas una vida devocional, de conversaciones largas, de lágrimas y gozo, de risas y llanto, necesitan reavivar tu vida por medio de una relación con el espíritu santo, que aunque no lo puedas ver, sabes que él está cerca de ti, él habita en ti.

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