2 de Corintios 3: 2-4 “2 Ustedes mismos son la carta escrita en nuestro corazón, que toda la gente lee y conoce. 3 Ustedes demuestran que son una carta de Cristo escrita por nosotros, no con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente. No está escrita en tablas de piedra, sino en el corazón de los hombres.

Creo que no hay nada más agradable que conocer una persona en su esencia, en su autenticidad. Todos debemos llegar al concepto de ser cartas abiertas delante de la gente, que no tenemos nada que esconder pues Dios está con nosotros y en nosotros está el amor y la bendición del Señor, entonces no hay nada que nos lleve a fingir. 

Cuando dejas de ser auténtico, solo caminarás por agradar a los demás y se te olvidará lo valioso que es caminar para agradar a Dios y comenzar a ser tú mismo en cada paso que das. 

Una persona auténtica no necesita ser elogiada por otra, no necesita ser eximida por otra, una persona auténtica sabe que su recompensa viene de parte de Dios, por eso maximiza un corazón sano y valioso. 

El hombre que tiene una doble vida permanecerá siempre como una persona inconstante, no logrará alcanzar ninguno de sus deseos y permanecerá siempre aferrado a conductas que no serán propias de él. 

Buscará congraciarse primero con la gente, buscará agradar a los demás, pero no logrará alcanzar el favor y el amor y la gracia de Dios. Una persona con doble vida, con doble personalidad vivirá aferrado a pasado tormentoso, a situaciones que terminarán controlándolo, pues no podrá ser genuino en lo que hace. 

Las características de una persona que sigue el bien

Romanos 12: 9 El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. 10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, refiriéndonos los unos a los otros.

Lo primero es que su amor es real, es sincero, es genuino, es sincero. No tiene por qué esconder lo que siente. Su amor no buscará el mar. Respetando unos a otros, con amor fraternal, teniendo cariño unos por otros, de forma sincera, sin esperar recibir nada a cambio. 

11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; 

Siempre con diligencia, con pasión y con gozo sirviendo al señor. Con un espíritu ferviente para aferrarnos al Padre, con la mejor disposición. No buscando mérito propio, sino dejando que sea Dios que se manifieste en lo que hacemos. 

12 gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; 

En la oración, como cristianos genuinos debemos ser constante, atesorando cada momento íntimo con Dios. Nuestra autenticidad dependerá del tiempo que pasamos con DIOS, buscarlo intensamente es lo que permitirá que seamos personas reales, y adoradoras del padre. 

Ser personas sufridas en la tribulación, pero al mismo tiempo gozarnos en la esperanza que solo Cristo puede darnos. Cuando mantenemos este enfoque, lograremos alcanzar la gracia de Dios sobre nuestras vidas, y veremos cómo el Señor nos va llenando de su poder y su fortaleza. 

13 compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.

Una persona auténtica jamás será egoísta, sino más bien siempre va a buscar a practicar la hospitalidad. Dar a los demás, compartir lo que tienes, ser servicial con quienes lo necesitan, apoyar a otros en sus momentos difíciles, es lo que nos hace practicar la hospitalidad. 

Nunca te dejes llevar por los demás, busca tu propia personalidad, avanza, y sé lo más auténtico posible, verás cómo serás de luz y bendición para otros.

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