Todos debemos manifestar una fe auténtica, demostrando cómo el carácter de Cristo se ha impregnado en nuestras vidas y mostrando el evangelio con toda autoridad. 

Por mucho tiempo los cristianos perdemos este norte, dejamos de ser auténtico para copiar estilos y formas de otros. Tanto así que muchas personas al conocer a Dios, pueden negociar algunos principios buscando quedar bien con quienes les rodean. 

Para ello, encontré un versículo que nos enseña lo que Jesús quería decir con alguien auténtico. 

Juan 1: 47 Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. Podemos decir que para el Maestro, este hombre tenía un corazón limpio. 

Siembra integridad 

Proverbios 11: 3 en la versión Palabra de Dios para todos dice “A los justos los guía su honestidad; a los perversos los destruyen sus propios engaños”.

Nos habla que el hombre que no camina en honestidad, lo destruyen sus propios engaños. 

Entonces para sembrar integridad y mantener una fe auténtica debes deshacerte de toda hipocresía. El Señor busca verdaderos adoradores, que sean un único modelo en la casa, en sus trabajos y con su familia.

Juan 4: 23 “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”.

Siembra santidad 

2 Corintios 7:1 Estimados hermanos, nosotros tenemos esas promesas de Dios. Entonces purifiquemos alejándonos de cualquier cosa que contamine nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Dediquemos nuestra vida por completo a Dios, mostrando el respeto que le tenemos.

Si sembramos una vida de fe a Dios, debemos considerar que nuestra vida debe estar siempre en santidad. Esto no quiere decir que seas perfecto, pero que si doblegues tu corazón al Padre y entiendas todo lo que él ha revelado para tu vida. 

Hay que aprender a vivir sin mezclas, siendo siempre cartas abiertas. 

2 de Corintios 3: 3 Ustedes demuestran que son una carta de Cristo escrita por nosotros, no con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente. No está escrita en tablas de piedra, sino en el corazón de los hombres.

Pureza es acercarnos a Dios, pureza es tener un corazón conforme al Padre. Pureza es mantener un espíritu intachable ante Dios. 

Una persona sin mezclas es aquella que no oculta nada, que sabe ser una sola pieza sin importar el ambiente donde se desenvuelva.

Provoca a Dios con tu estilo vida 

Si bien es cierto el cristianismo es un estilo de vida, muchas veces la forma en cómo caminamos este mundo no inspira a Dios. 

Hay una historia en la biblia, en 1 de Samuel capítulo 2 que habla sobre los hijos del sacerdote Elí. Estos estaban en el templo, pero no respetaban a Dios. 

El sacerdote Elí ya era muy anciano, y en el templo los hijos cometían cualquier clase de pecado. 

Pero hay un versículo interesante, en 1 de Samuel 2: 26 dice “Entre tanto, el joven Samuel seguía creciendo, agradando al SEÑOR y al pueblo”.

En medio de una generación que vivía con mezclas, estaba el joven Samuel con un corazón cercano al padre. 

Esto hizo que Dios lo llamará conforme a su propósito y lo ungiera como un profeta. 

Dios siempre estará presto a usarnos, pero todo dependerá de lo que hay en nuestro corazón. 

Mateo 5: 8  “Afortunados los que tienen corazón puro, porque ellos verán a Dios.

Todos los derechos reservado a APLICACIONES CRISTIANAS