Cuando llegamos a Cristo, sí porque sí debemos morir a nuestra vida antigua. No podemos tener un corazón dual, amando a Dios pero también dejándonos llevar por aquello que corresponde a una vida pecaminosa. 

Si hemos decidido buscar a Dios y pedirle al señor que nos restaure, ¿Qué hacemos caminando bajo nuestra antigua manera de vivir?

Como personas que hemos decidido buscar y amar a Dios, lo primero que tenemos que hacer es: “Morir a lo terrenal”. Tener una nueva vida en Cristo, es hacerlo como no lo indica la biblia en el libro de Colosenses 3. 

Colosenses 3: 1Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 

Como cristianos, o como personas que hemos llegado a Cristo, nuestra nueva vida debe enfocarse en las cosas de arriba, es decir en la Cruz de Cristo, dejando a un lado esas cosas terrenales que pueden llegar a desenfocarnos, o por las cuales vivimos nosotros en otro tiempo. 

2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 

Nosotros una vez hemos conocido la luz de Cristo, debemos comprender que hemos muerto a nuestra vida pasada. A las cosas viejas que hacíamos, porque hemos muerto y hemos resucitado ahora en Cristo. Es fijar la mirada en Cristo Jesús, creyendo que el propósito de Dios se mantendrá firme y eterno por nuestras vidas.  

El apóstol Pablo sigue dirigiéndose a los Colosenses, exigiéndoles morir a lo terrenal. 5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, 7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.

 En lo terrenal está todo aquello que es pecado, y como personas que hemos aceptado a Jesús en nuestro corazón y hemos seguido seguirle, no podemos seguir caminando bajo lo terrenal, que son todas aquellas que dice el versículo. 

El problema es que podemos seguir caminando, podemos seguir avanzando, podemos seguir buscando del señor, pero la indicación es clara, ¡DEBEMOS MORIR A LO TERRENAL!

Debemos caminar con una fe radical, sacando todo aquello que no es provechoso, eliminando de nuestras vidas eso que no viene de parte del Padre. 

Muchas veces no se trata de que no puedas morir al pecado, muchas veces es que no decidimos renunciar al pecado. Sabemos que está mal, pero aun así podemos seguir cometiéndolo. 

Una vez una persona me dijo: ¡Yo soy así y no voy a cambiar!, su problema de inestabilidad emocional lo llevaba a cualquier esfera, y no quería renunciar a su pecado, que era el orgullo, la soberbia, la amargura, y la ira descontrolada. 

Solo le dije: ¿Cómo te acercas a Dios con un corazón tan contaminado?, ¿cómo puedes decir que amas a Dios y aborreces a todos los que están a tu alrededor?, para poder acercarte al Señor, sin duda debes morir al viejo hombre. 

Dios nos ama y de eso no hay duda, pero Dios no puede soportar nuestro pecado, así que debemos arrepentirnos y volver a la cruz. 

Cuando leemos el capítulo, podemos ver que se refiere a cosas, o actitudes que teníamos en nuestra vida pasada, pero que no nos pueden acompañar en nuestra nueva vida en Cristo. 

No permitas que tu vida se convierta en un proceso eterno 

Le puedes preguntar a una persona cuánto tiempo tiene sirviendo a Dios, o buscando al Señor, y tal vez nos quedemos asombrados de los años. Pero qué pasa cuando además de tener años buscando a Dios, el pecado permanece. 

Realmente creo que nuestra vida entonces no ha sido radical. Tener 10 años buscando a Cristo, pero no rompiendo con la maldición del alcohol en nuestras vidas, nos seguirá manteniendo prisioneros. 

Si pasan los años y aun no controlas tu carácter y dices amar a Dios, pero continuas arreglando las cosas a los golpes, entonces el viejo hombre todavía reina en ti. 

Debes buscar a Dios para que Dios siga ordenando tu vida, que Dios siga quitando de ti y de tu casa lo contaminado, pero lo que si no puedes permitirte es caminar con un corazón dual, es decir, busco a Dios, pero aún sigo abriendo puertas al pecado. 

No te mientas a ti mismo 

9 No mintáis los unos a los otros, habiéndonos despojado del viejo hombre con sus hechos,

El griego de este versículo dice literalmente: “no se mienta a sí mismo”. Nada de provechoso tiene buscar mentir en nuestro testimonio, pues si hemos confesado con fe que Jesús es nuestro señor, el segundo pasó es reconocer el pecado y despojarnos del viejo hombre que murió en Cruz, que fue sepultado por Jesús. 

Romanos 6: 6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

Nuestra naturaleza pecaminosa, nuestro viejo hombre, fue sepultado en la cruz del calvario, por lo que debemos aceptar que todo esto fue para que el pecado que habitaba en nosotros fuera destruido. 

Creo firmemente en el evangelio de la Gracia, pero la gracia no tiene nada que ver con vivir atado a nuestra vieja manera de vivir, hay un tiempo en que debemos aceptar que Jesús transforma y dejar a un lado nuestros pensamientos pecaminosos. 

¿Qué quiere Dios?: “Que seamos revestidos del nuevo hombre” 

Colosenses 3: 10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, 11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.

Dios jamás salvará tu vida para que continúes esclavizado al pecado, Dios busca liberar tu alma para llevarte a extender su reino, y hacerte una nueva persona. Tal como lo dice la biblia en  2 de corintios 5:17 

17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Dios busca hacer todas las cosas de nuestras vidas “nuevas”, dejando atrás todo pecado, toda inmundicia y todo aquello que nos aleja de su presencia. 

Cuando leemos la conversión del apóstol Pablo, no dice que este siguió pecando, dice que su conversión fue rápida y radical.

Creo que así debería pasar con la vida de cada creyente, nuestra conversión debe ser rápida, genuina y radical, no seamos de los cristianos que pasamos años enredados en un pecado, con una debilidad, seamos de gente dispuesta a cambiar y entregarle nuestra vida al Señor. 

¿Cómo deberíamos caminar?, el apóstol Pablo nos sigue indicando las características d de un nuevo hombre: 

12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;

Como hijos de Dios caminando bajo los frutos del espíritu, con una mentalidad apacible, con una forma de caminar siendo misericordiosos, humildes, llenos de paciencia, compasión y entrega. De esta forma desea vernos Dios. 

Luego continúa su carta diciendo: 

13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

Aprender a aceptar que cuando llegamos a Cristo, debemos perdonarnos unos con otros, debemos amarnos unos a otros, debemos aprender al modelo de Cristo, como lo hizo nuestro señor. 

Y para que el crecimiento esté completo, el apóstol nos aclara que debemos vestirnos a través del vínculo perfecto que es el amor: 14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. 

Este es el verdadero hombre, el nuevo hombre, el que no se ha dejado dominar por las cosas de este mundo, el que sigue a Cristo, podrá comprender que su crecimiento estará completo cuando acepte el vínculo del amor.

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