“Más el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para la perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.” Hebreos 10: 38-39

Muchas veces el desánimo, la falta de respuesta o la desesperación nos hace querer retirarnos del camino que nos lleva a la vida eterna. Por ello, es necesario estar no solo bien cimentado en la palabra, sino también apasionado por agradar a Dios para que nunca volvamos al pasado de donde Dios nos sacó.

La clave es vivir por la fe

“Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta” Santiago 2: 26

Nosotros como cristianos necesitamos vivir cada día más por fe que por vista, ya que por medio de la fe, podemos recibir la visión de a donde debemos y podemos llegar. Esto es debido a que por medio de la fe, vamos a poder superar esos límites mentales que podamos llegar a tener.

Hay una palabra que es de mucha trascendencia en el crecimiento del cristiano, y es el “accionar” la cual tiene un significado muchas veces infravalorado. La razón de ello, es que el humano está acostumbrado a siempre escuchar, pero pocas veces actuar.

Este año muchos nos hemos hecho llamar orgullosamente que somos portadores de la fe cristiana, que somos hijos del Dios viviente. Sin embargo, cuando nos vamos a los hechos, estamos arraigados a una fe de cascarón, sin obras, basada solamente en bonitas palabras, acompañada con uno u otro versículo de memoria.

Y es ese estilo de vida que Dios no quiere para nosotros, pues Él desea que llevemos una vida llena de frutos y acciones. Si bien es cierto, que la fe no se ve, pero el vivir en fe, es una vida de trabajo donde las palabras siempre se busca llevarlas a la acción. Esto permite un avance continúo en las situaciones que podamos enfrentar en nuestras vidas.

Nunca tener como opción el retroceder

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Filipenses 3: 13-14

En el texto bíblico podemos leer que los que retroceden, no agradan a Dios, pues nuestro padre no se complace en aquellos que retroceden y se apartan del camino. Ante tal acción, nuestro padre se entristece, ya que Él no se complace en que volvamos a la práctica de nuestra vida pasada, de donde Él nos sacó por amor e infinita misericordia.

Al ver que está terminando este año, debemos ponernos como meta terminar este año en victoria, enfocándonos en lo que tenemos adelante. Por ello, ante el momento de dificultad o duda, debemos apropiarnos de nuestra verdadera identidad en Cristo Jesús y nunca poner nuestra mirada en nuestra vida, nuestra vida pasada.

Conclusión

Los momentos de dudas y flaquezas en la vida del cristiano siempre van a llegar, pero estará en nosotros ceder o no ceder ante ella. Por ello, ante esos momentos que queramos no sólo mirar atrás, sino regresar de donde Dios nos sacó, debemos mirar hacia Jesús, a través de su palabra y oración. Recuerda, “Dios no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir”.

Todos los derechos reservado a APLICACIONES CRISTIANAS