Hechos 20:19 “He servido al Señor con toda humildad y con lágrimas, a pesar de haber sido sometido a duras pruebas por las maquinaciones de los judíos.” En los caminos de Dios siempre existirán las pruebas y tribulaciones, es muy común padecerlas a causa del evangelio, a causa de obedecer y seguir el llamado de Dios.

A lo largo de las escrituras encontramos muchos relatos de los diferentes hombres y mujeres que enfrentaron persecución y angustia por atender el llamado divino. Pero en todas vemos como Dios los acompaña y los respalda durante todo ese proceso y al final les da la victoria y son fortalecidos en su fe.

Aun así, esto no es nada de lo que debamos alarmarnos, Jesús también atravesó diversas pruebas, Hebreos 12:3 “Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.” Se enfrentó a mucha oposición, pero perseveró y cumplió su propósito de salvación para con nosotros.

Estas circunstancias no deben hacernos perder el ánimo, debemos continuar con nuestra labor. Dios está con nosotros en medio de todo lo que pueda aproximarse a nuestra vida, nos dejó a su Espíritu Santo como consolador y guía para no desmayar y prometió estar todos los días hasta su venida con nosotros.

No podemos parar de servir a Dios

2 Timoteo 3:12 “Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución.” La tarea de la predicación siempre traerá persecución; al llegar a un hogar, a una comunidad de personas que estamos alcanzando, siempre tendremos algún tipo de oposición. Esto puede llegar a entristecernos, pero no debe detenernos.

Sin importar que nos aflija, debemos continuar con la mirada puesta en Dios y no pagar mal con mal; 1 Corintios 4:11-12 “Hasta el momento pasamos hambre, tenemos sed, nos falta ropa, se nos maltrata, no tenemos dónde vivir. Con estas manos nos matamos trabajando. Si nos maldicen, bendecimos; si nos persiguen, lo soportamos” 

En estos versos observamos, cómo por nada del mundo podemos detener nuestra misión, hoy día nuestra sociedad es experta en poner excusas y estancarse. Y así podemos pasar mucho tiempo dando vueltas en un desierto donde surgen cada día más impedimentos, sin darnos cuenta de que lo único que en realidad nos impide avanzar somos nosotros mismos y la falta de determinación.  

Muchos cristianos a nivel mundial sufren peligro de muerte “Hermanos, no queremos que desconozcan las aflicciones que sufrimos en la provincia de Asia. Estábamos tan agobiados bajo tanta presión que hasta perdimos la esperanza de salir con vida.” 2 Corintios 1:8 , pero Dios es su protección, su refugio y libertad “Él nos libró y nos librará de tal peligro de muerte. En él tenemos puesta nuestra esperanza, y él seguirá librándonos.”  2 Corintios 1:10. No podemos parar, debemos resistir y obedecer.

Pasamos diferentes persecuciones 

Filipenses 1:29 “Porque a ustedes se les ha concedido no solo creer en Cristo, sino también sufrir por él” seguir a Cristo trae persecución, y esta no es solo oposición a la predicación, sino también problemas que para nosotros pueden ser de gravedad, como una enfermedad o muerte de un ser querido. Dios está al tanto de todo esto y más aún lo permite, pero en medio de todo somos fortalecidos y confortados por Él.

Determinarnos a llevar una vida de adoración a Dios será tentado, 2 Timoteo 3:12 “Así mismo serán perseguidos todos los que quieran llevar una vida piadosa en Cristo Jesús”. No podemos olvidar a Job, él fue perseguido en todas las áreas de su vida, hasta el punto de quedar prácticamente nada más y enfermo, pero estuvo siempre aferrado a Dios y no desmayó ni renegó de su fe.

Debemos hablar en todo tiempo, sin importar si es un momento adecuado o no, sin temor o pena, 2 Timoteo 1:8 “Así que no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que por su causa soy prisionero. Al contrario, tú también, con el poder de Dios, debes soportar sufrimientos por el evangelio.” Pablo sabía muy bien de lo que hablaba, ya le había tocado predicar ante los romanos y sus cortes, ante personas que querían apedrearlo… nunca se detuvo.

Todo esto pasará y comprobaremos que no fue en vano la perseverancia

Recibiremos recompensa por nuestra perseverancia en Dios, Romanos 8:18 “De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros.” La palabra alienta en que al encontrarnos en la gloria del Padre todo lo que podamos haber pasado en este mundo será disipado por su presencia.

Un ejemplo claro de esto es la historia de Lázaro, el mendigo que fue consolado por Dios habitando en su presencia por la eternidad; ahora no podemos malinterpretar esto pensando que para estar en la gloria divina debemos sufrir, para nada tiene que ver con esto, si no es para que esta esperanza en Dios nos fortalezca y podamos avanzar confiando que nada de lo que pueda pasar debe hacernos renegar de nuestra fe.

Jesús dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33 escuchar al maestro decir estas palabras a viva voz debe haber sido muy alentador, de igual forma hoy al leerlas estamos animados a confiar en Jesús porque la victoria ya está asegurada.

2 Corintios 4:17 “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” Todo esto es momentáneo y temporal, aunque sabemos que las tribulaciones duelen y pesan en el alma, nuestro espíritu debe estar concentrado en Dios y que nada puede separarnos de Él.

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